En estos tiempos que corren en los que es raro que un equipo creativo dure mas de un año en una serie o que un dibujante haga mas de seis números seguidos, que Dan Slott se despida de Spiderman tras ser su guionista durante algo mas de diez años es toda una proeza. Una década en la que me lo he pasado en grande, que nos ha dejado mas que un buen montón de grandes historias del personaje y que tanto si uno es fan de Dan Slott como si no, todos sabemos que las cosas ya no serán lo mismo. Y para despedirse Slott no ha escogido una historia épica y espectacular con multitud de personajes para despedirse a lo grande, sino todo lo contrario, una historia pequeña y casi intima en la que con la inestimable ayuda del enorme Marcos Martín, ambos autores nos recuerdan que es lo que hace realmente grande a Spiderman.

Spiderman no es nada sin aquellos a los que se debe

Durante estos diez años Dan Slott nos ha contado prácticamente de todo con Spiderman, comenzando con aquellos polémicos inicios justo después del “Mefistazo”. Pero pese a toda la polémica que rodeó(y que sigue coleando) aquella historia/reseteo del personaje, Slott no tardo demasiado en ganarse el favor de buena parte de los lectores a base de algo aparentemente tan sencillo como entender de arriba a abajo lo que hacia funcionar al personaje y sacando el máximo provecho de ese conocimiento. Algo que ha provocado que pese a todos los cambios, y han sido incontables, que ha sufrido Peter Parker en esta larguísima etapa en ningún momento ha dejado de ser fiel a aquel personaje que crearon Stan Lee y Steve Ditko hace ya mas de medio siglo.

Como voy a echarle de menos

 

Diez años que pese a no ser perfectos (siempre defenderé que Spiderverse fue un relleno muy prescindible) y a que nunca volvió a alcanzar el altísimo nivel al que llego con su arco argumental de Superior Spiderman (con el mejor Otto Octavius de la historia), nos dio tantísimas grandes historias que no me cabe duda que siempre sera recordado como uno de los autores mas importantes que han trabajado en esta serie. Un trabajo que se baso en buena medida en humanizar a los personajes héroes y villanos por igual, en conseguir que nos importase lo que les sucediese o que les despreciásemos por sus actos, pero que nunca nos dejasen indiferentes. Y de ese esfuerzo por humanizar el cómic, su numero de despedida es el ejemplo perfecto.

La mejor historia de Spiderman en muchas decadas

Slott podría haber terminado su etapa en el numero anterior y hubiese sido un conclusión mas que adecuada, con el final de su ultimo arco argumental y el nuevo/viejo estatus quo de los personajes, pero ese numero extra que nos ha dado se ha convertido en el remate perfecto para una etapa a la que voy a echar mucho de menos. Y es que ha sido un numero en el que el foco no ha estado sobre Spiderman, sino sobre eso que tanto lo define, su responsabilidad, o mas concretamente sobre todos esos ciudadanos anónimos a los que protegerá con su vida porque no sabe hacer otra cosa.

nada mejor que verle a través de quienes salva para entenderle mejor

 

Y es a través de los ojos de uno de los muchos habitantes de Nueva York que le deben la vida al trepamuros, uno de tantos que gracias a la oportuna intervención de Spiderman ha podido ver crecer a su familia, que Dan Slott nos recuerda por ultima (vamos a pensar que penúltima) vez lo que le hace tan grande, esa dedicación absoluta a los demás, el poner a cualquier desconocido por delante de si mismo sin importar el peligro por esa enorme responsabilidad que acarrea su poder.

Cuando salvas a tanta gente que no puedes recordarles es que lo estas haciendo muy bien

Un numero muy especial y emotivo en el que Slott ha podido contar con la inestimable colaboración de Marcos Martín, quien pese a que lleva ya una buena temporada mas centrado en sus proyectos propios (y bien que hace) le prometió a Slott que estaría con el en el final y ha cumplido. Aunque decir que ha cumplido es quedarse corto porque lo que ha hecho aquí Marcos Martín es desplegar todo su talento regalándonos con un numero que visualmente es todo un placer, repleto de homenajes a los inicios del personaje, con un Spiderman que a ratos casi parece dibujado por el mismísimo Ditero y con su habitual maestría a la hora de componer escenas y paginas y de las que mas de un profesional podría aprender una cosa o dos.

Las palabras se quedan cortas para explicar lo grande que es Marcos Martín

Como homenaje a la larguísima etapa de Dan Slott al frente de Spiderman es cierto que esto se nos queda algo corto, y un día de estos con mas tiempo convendría hacer un repaso en profundidad de lo que ha sido esta ultima década, pero viendo como ha querido terminar Slott estos diez años, quizás si que sea apropiado homenajearle de la misma forma, con algo pequeño y discreto. Y aunque ahora en esta nueva etapa que se abre para el personaje confío bastante en el trabajo que hará Nick Spencer y que espero disfrutar del trabajo de Slott en Iron Man y los 4 Fantásticos, personalmente voy a echar muchísimo de menos su “voz” detrás de Peter Parker.

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