No recuerdo si hemos hablado de algún cómic de Aftershock, la editorial independiente fundada en 2015 por dos veteranos de Marvel y DC, Joe Pruett y Mike Marts. Tengo que reconocer que no me esperaba gran cosa de ellos en un principio, porque olía un tanto a Avatar Comics, en el sentido que reunía algunos guionistas famosos -Warren Ellis, Paul Jenkins- y los mezclaba con dibujantes de bastante menos nivel, aunque sin llegar en la mayor parte de los casos a esas catástrofes visuales que destrozaban los guiones de gente como Alan Moore. La cuestión es que después de tres años, Aftershock ha conseguido llamar mi atención con una serie que me ha gustado, Jimmy’s Bastards.

Por si no queda lo bastante claro que clase de personaje es Jimmy Regent, la portada te lo deja bien claro.

Jimmy’s Bastards es un cómic de Garth Ennis y Russ Braun, dos autores veteranos que ya llevan tiempo trabajando juntos la mar de bien y se lucieron creando el mejor crossover/spinoff de aquel saco de horrores que fue Secret Wars, “Where monsters dwell”. En Jimmy’s Bastards se repite la misma temática de comedia cafre, pero en vez de hablarnos de gente de los años treinta perdida en una isla llena de dinosaurios, nos presentan a un talludito James Bond -Jimmy Regent- totalmente salido de madre y que se enfrenta a los villanos más estrafalarios que pueden pasar por la cabeza de Ennis -y cualquiera que haya leído Predicador o The Boys sabe que por la cabeza de Ennis pueden pasar cosas muy retorcidas. Regent, acostumbrado al lujo, las orgías y a salvar el mundo y la corona británico un par de veces por semana, recibe una nueva compañera en sus misiones que le avisa desde un primer momento que no piensa acostarse con el, porque lo considera un cerdo machista y esas cosas.

Pero ojo, Jimmy es consciente de la estupidez ajena y le parece altamente reprobable.

Ella se llama Nancy McEwan, y no tiene muy buena opinión del mayor héroe de la Commonwealth; a lo largo de todo lo que se lleva publicado hasta ahora discutirán sobre machismo, temas de justicia social y demás, encontrándose que por mucho que sus acciones y su ostentación de privilegios digan lo contrario, Jimmy está completamente a favor de la igualdad a todos los niveles. Y llegados a este punto, me veo en la obligación de soltar un spoiler del final del primer número (de momento han salido seis) porque al final no deja de ser el principal villano de un cómic que recomiendo a la gente a la que le guste el humor cafre de Ennis y les recomiendo evitar a todos los que no lo soportasen. Vamos con ello.

¿Machismo? ¿Dónde?

Resulta que al final del primer cómic se descubre que la organización terrorista rollo Spectra que quiere acabar con Jimmy Regent y conquistar el mundo está formada nada más y nada menos que por todos los hijos bastardos que ha ido haciendo y abandonando a su suerte durante todos estos años. Los bastardos de Jimmy, encabronados con su progenitor, se pasan toda la serie cayendo encima de el cual kamikazes y son masacrados sin que el propio Jimmy sea consciente de que está matando a sus propios hijos. La cosa se pone peor cuando a la altura del número cinco le revelan la verdad y Jimmy tiene una reacción… Peculiar. Pero no voy a llegar a contarla, que prefiero que cada uno lo descubra por su cuenta.

Y sí, fin de spoilers.

Jimmy’s Bastards de momento no es lo mejor de Ennis, y creo que ni siquiera está a la altura de Where Monsters Dwell; aun así, creo que es pronto para juzgarla, porque al fin y al cabo The Boys funcionó realmente en el largo recorrido y terminó siendo algo bastante decente. Ennis trata sin ningún complejo temas como lo políticamente correcto y la evolución de dicho concepto con el tiempo -que ojo, ya lo trató en su día en Predicador- y coloca a los personajes cuestionándose otros derivados más modernos como el “mansplaining” y otras falacias ad hominem que parecen tan de moda hoy en día en las guerras entre tontolculos y tontolapollas, si me perdonáis la expresión.

Yep, el concepto ha evolucionado bastante desde los tiempos de Predicador.

Sin embargo, conocemos a Ennis y el cabrón no da puntada sin hilo. Volviendo al ejemplo claro de The Boys, creo que con ese cómic aprendimos que la mayor parte del trabajo de personajes de Ennis nunca se queda en la superficie, y la percepción inicial que podríamos tener de Jimmy Regent puede que cambie mucho a lo largo de un cómic que, lo dicho, no tiene ningún complejo a la hora de enfrentarse a muchos tabús de los últimos años, con lo que para mi es muy bienvenido y muy necesario en los tiempos que corren.

Y mientras discutimos sobre si la izquierda se autosabotea o las desigualdades entre sexos, tenemos a personajes como Bobo. Puro Ennis.

No me gustaría terminar este post sin recordarle al personal que Garth Ennis es uno de los mejores escritores de diálogos del cómic anglosajón, y que es un auténtico placer volverse loco entre el monton de acentos, jergas y distintas variedades de habla que tienen sus cómics. Que nos bombardean con cómics en los que todos los personajes hablan con la misma voz y sus intenciones son transparentes -en algunos hasta llegan a cortar la pared, vaya-, con lo que podemos felicitarnos por seguir teniendo tebeos de Ennis. Y si ya podemos contar un un dibujante como Russ Braun, que se atreve con todo lo que le echa encima Ennis y mantiene el tipo allí donde sólo nombres como Dillon, Parlov o Robertson han estado a la altura, mejor que mejor. Porque no hay nada que me cabrée más que un guión destrozado por un mal dibujante…

 

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