Decíamos ayer que Overwatch había introducido la figura de las cajas de loot como una especie de “transplante” del sistema de itemización de Diablo y World of Warcraft aplicado a los juegos de acción en primera persona, y que el experimento les había salido bastante bien porque les permitía sacarle beneficio económico al juego más allá de la venta del juego en sí.

Las lootboxes venían a significar que M’Rabo me llamara a las mil de la noche para decirme que le había tocado yo que sé que mierda de traje, ¡así es como yo le empecé a coger manía a las dichosas cajitas!

Muchos alzaron la voz contra las cajas de Overwatch, porque consideraban que a partir del momento en que el usuario estaba pagando dinero real, el jugador tenía derecho a decidir el contenido específico que deseaba. Algunos MOBAs o clónicos de Diablo como Marvel Heroes Online -que junto a su desarrolladora cerró la semana pasada despidiendo a todos sus empleados, y todo gracias a que Disney les retiró la licencia de la noche a la mañana sin preocuparse del porrón de jugadores que hasta el otro día se gastaron una pasta en micropagos- habían tenido también contenidos aleatorios, pero siempre habían ofrecido la opción de conseguir esos elementos concretos por una cantidad considerablemente más elevada. Decían que Overwatch, con su estética Pixar, podía estar incitando a niños y ludópatas a comprar cajas, porque al final estaba aludiendo al mismo mecanismo mental que siguen los adictos al juego en general y las tragaperras en particular, esa adicción no tanto a ganar como a la anticipación por conocer el resultado de tu siguiente tirada, de tu siguiente sobre, de tu siguiente caja. Esa anticipación que te hace apreciar más el objeto de tu deseo por el ansia que te produce y no por el valor del objeto en sí, eso que en el mundo de los videojuegos se llama “hype” y provoca que cada año los jugadores se vuelvan más locos por las presentaciones de software y hardware que por jugar los juegos en sí.

Aunque las que se lían con las distintas comicones tampoco se quedan muy atrás, ¿eh?

Fuera ético o no lo de Overwatch, lo cierto es que el éxito de sus cajas no pasó desapercibido para el resto de la industria del videojuego. Podías cobrar por cajas que no valían para nada sin comprometer el juego a largo plazo, por lo que juegos como Player Unknown’s Battlegrounds, el juego de moda de Steam en 2017, las introdujo a pesar de que el juego todavía no está acabado y todavía le faltan muchas funciones de jugabilidad mucho más prioritarias. Call of Duty también ha introducido las cajas de botín meramente cosméticas a pesar de seguir fraccionando la base de jugadores con sus mapas de pago, pero supongo que con la enorme masa de jugadores que arrastra puede permitirse exprimirlos todo lo que quiera. Por su lado Electronic Arts, después de haber tenido problemas para retener jugadores en Star Wars Battlefront I por su falta de contenido y por cobrar por los mapas adicionales, decidieron mantener a toda la comunidad junta y hacer todas las actualizaciones del nuevo Star Wars Battlefront II gratuitas, adaptándo la fórmula Overwatch. Pero había una pequeña pega…

¿Cajas de distintos tipos? ¿Cajas que tienen algo más que mejoras cosméticas, que tienen mejoras para los personajes y armas? ¿Cajas que son la única forma de mejorar las habilidades de tus personajes?

Battlefront 2 tiene cajas de botín, y en esas cajas no sólo hay elementos cosméticos, también hay cartas de “progresión”. Resulta que para personalizar a nuestros personajes, en Battlefront puedes elegir tres cartas que te dan mejoras a tus atributos, te aumentan las habilidades o te las modifican totalmente. Esas cartas tienen cuatro niveles de potencia, y la única forma de conseguirlas es mediante cajas de botín o construyéndolas mediante la chatarra que te cae en las cajas de botín. Las cajas de botín se pueden comprar por dinero real o mediante créditos, los cuales se consiguen a golpe de jugar partidas, pero el jugador medio puede sacar entre 200 y 400 créditos como mucho, por lo que necesitará jugar mucho para conseguir los 2200 créditos que vale una caja de héroe o los 4400 que vale una caja de “tropa”. Porque sí, hay distintos tipos de cajas que potencian distintos tipos de unidad. Y os puedo asegurar que el galimatías de la progresión no acaba ahí, porque nuestra posibilidad de subir nuestro personaje estará ligada a nuestro nivel de experiencia, a las cartas que tengas de ese personaje aunque no las estés usando y a… Bueno, no quiero alargarme más, pero el juego pone el palo con la zanahoria demasiado alto y te tienta constantemente con la idea de pagar para bajarlo un poco.

Por lo menos en Overwatch cuando compras una caja la compras directamente con dinero real, no se andan con monedas intermedias hechas explicitamente para escamotearte unos céntimos.

Eso sí, te regalan una caja de botín al día. Que normalmente tiene dos objetos en vez de los cuatro o cinco que tienen las cajas normales, ¡pero a ver si vas a querer tener lo mismo que los jugadores que pagan! Claro que pagar ya has pagado porque Battlefront vale 60 euros en la edición normal y 80 en la de lujo, cuya única diferencia es que te da un arma y una carta épica para cada una de las clases principales del juego y una carta de nivel máximo que… Uh… Tenéis razón, mejor voy a lo de Disney que nos interesa más. Resulta que después de tanta caja de loot y tanta zarandaja, a los jugadores de videojuegos el esperpento de Battlefront 2 les pareció el colmo. Se habla mucho de las dichosas cajas de loot, pero a la hora de la verdad lo hiriente era el sistema de progresión tan draconiano que tenía el juego, tratando de mantener al jugador atado no con miel si no con palos. Mientras que Blizzard te va recompensando constantemente, el jugador de Battlefront siente como una necesidad vital el conseguir la siguiente carta para equiparse -porque quieras que no el desequilibrio entre jugadores con cartas de nivel máximo y los que no las tienen es tremendamente grande- por lo que los llamamientos al boicot del juego y el review-bombing en metacritic -el juego tiene un 0’8 en los votos de los usuarios-, sumados a que la comisión de juego de Bélgica empezó a investigar si Battlefront podía ser considerado como una gran tragaperras (y ha llegado a la conclusión de que sí, por lo que pretenden prohíbir las cajas en toda la Unión Europea), llevó a EA a empezar a reconsiderar la situación y, en principio, bajar el precio por todos los héroes del juego -ah, ¿no había dicho que personajes como Luke Skywalker o Darth Vader se desbloquean pagando una cantidad indecente de créditos?- pero la ira de los jugadores no bajó, si no todo lo contrario. Y sí, entonces llamó Disney.

Cada vez que te mata alguien, te dice que equipo tiene, pero nunca te avisa de que te has cargado a alguien con mejor equipo que tu. Todo con la idea de incitarte a comprar la versión deluxe o más cajas para poder estar a la altura de tus enemigos.

Para que os hagáis a la idea, si Battlefront I había sido un proyecto basado en su totalidad en recrear batallas de la trilogía original y sin modo historia alguno, para Battlefront 2 EA había soltado el resto y había creado una campaña junto al Lucasfilm Story Group basada en el personaje de Iden Versio, una comando imperial interpretada por Janina Gavankar -una de las novias de Oliver Queen en Arrow- que tuvo su propia novela perteneciente al canon y cuya historia se rumorea que está fuertemente ligada al Episodio VIII -y yo que me lo creo-. Lo cierto es que Lucasfilm había invertido recursos para hacer de Iden Versio un personaje interesante en la franquicia, y quién sabe si tenía pensado más planes a futuro con el, con lo que la polémica no le venía nada bien para sus planes. Cuando el control de daños de EA se mostró completamente inútil para salvar a Battlefront 2 del desastre, el jefe de la división de productos y medios interactivos de Disney en persona llamó a EA y les pidió amablemente que arreglaran el problema con los fans inmediatamente. A Disney se la traía al pairo el asunto de las cajas y el videojuego, lo único que les importaba es que tienen una película que estrenar el mes que viene y la mala publicidad les puede salpicar, por no hablar de que EA lleva ya casi cinco de los diez años que tiene contratada la licencia de Star Wars y hasta ahora sólo ha sacado un juego de móviles que no es para echar cohétes y dos Battlefront de resultado bastante discreto.

Pero bueno, la campaña del juego tiene sus momentos. Si se hubieran centrado más en ella y la hubieran hecho más larga habría sido un buen juego y todo, vaya.

En el momento que escribo estas líneas, la solución de EA a todo este follón ha sido cancelar la venta de cajas por dinero real. Esto ha provocado que los jugadores que tuvieran contratada la versión deluxe del juego tengan una ventaja apabullante sobre los que no, porque la progresión para conseguir cartas de nivel máximo cuesta más de una semana (jugando a ritmo normal, se entiende). Con lo cual el juego sigue estando desequilibrado en favor de los que más pagan, y el cabreo de los jugadores se ha seguido notando porque Battlefront 2 en su estreno ha vendido menos de la mitad que su antecesor. Podríamos preguntarnos que puede significar todo esto a largo plazo, si esto es una batalla ganada por el consumidor que pasará a la historia sin ninguna consecuencia o será una barrera que nadie jamás intentará cruzar (¡y un cuerno!), pero lo que está claro es que a día de hoy Battlefront 2 tiene unas carencias como juego escandalosas -no penaliza el ragequit, con lo que si un equipo se desconecta al completo, el juego no da por ganador al equipo contrario y lo obliga también a dejar la partida sin recibir ninguna recompensa. También faltan indicadores de progreso -algo criminal en un juego tan basado en el farmeo- y, en definitiva, que EA habría hecho mejor vendiéndonos una campaña de Battlefront 2 el doble de larga, con un diseño de niveles decente y vendiéndola independientemente, que al final el Uncharted vende sólo por ser muy bonito y con tanta tontería me parece a mi que están cargándose el chollo de las cajitas y encabronando no solo a los consumidores, si no también a los del Overwatch, Player Unknown, Call of Duty y todos los que quisieron meter las cajas y ahora tiemblan ante la idea de que la Unión Europea, Australia, EEUU y yo que sé quién más salte encima de ellos demandándoles pagar los mismos impuestos que las máquinas tragaperras. Y tampoco es eso, que anda que no me jodería tener que pagar un extra por seis personajes nuevos de Overwatch…

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