Una pequeña nota para todos los que no os estáis leyendo Ben Reilly: Scarlet Spider, una serie que desde el minuto uno recibió todo tipo de quejas por parte de un sector del público porque no les gustaba el traje, porque no era lo que querían o simple y llanamente porque creen que hay demasiados clones de Spiderman por ahi. Bien, esa gente no tiene ni idea.

Decir que esta serie está desquiciada es poco.

Ya llevamos siete números en EEUU y si algo me ha quedado claro de esta serie es que no tiene el más mínimo complejo. Es Peter David otra vez en su salsa y a sus anchas, el Peter David que nos gusta. Si contara aquí la mitad de los spoilers que me vienen a la cabeza el personal me llamaría de todo y diría que todo lo que se hace en este cómic es una herejía o la creación de uan mente enferma. Hasta ahora Peter David había subvertido los tópicos de Peter Parker y los había retorcido de forma perversa, pero con el último número de la serie el viaje del antihéroe de Ben Reilly ha dado un giro con derrape y vuelco por un barranco. No sé si la serie va a alguna parte o simplemente esto es un delirio del tipo que nos trajo la mejor etapa de Hulk y alguna de las mejores historias de Spiderman, pero lo que me queda claro es que si algo nos hace falta hoy en día es buenos cómics. Leed Scarlet Spider, no creo que os deje indiferentes.

Se les ha ido la olla. Y mucho.

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