Hace poco por fin he conseguido poner mis manos sobre un clásico del cómic de ciencia ficción/fantasía de los 80 creado por dos de mis autores favoritos y al que le tenia ganas desde hacia mucho tiempo , el Grimjack de John Ostrander y Timothy Truman. Un cómic que como siempre en estos casos temía que me decepcionase por no poder estar a la altura de las altas expectativas creadas a lo largo de los años. Pero Ostrander y Truman no me han defraudado y de momento Grimjack esta siendo todo aquello que esperaba que fuese y mucho mas.

Los clásicos de los 80 nunca mueren

Bienvenidos a la ciudad de Cynosure, un nexo entre multiversos en el que coexisten seres de miles de mundos, epocas y dimensiones y en la que las leyes de la física y la realidad pueden cambiar con tan solo doblar una esquina y la tecnología mas avanzada y la magia conviven casi como dos caras de la misma moneda. Una ciudad llena de luces y sombras en la que el peligro acecha en cada rincón y en la que todo esta en venta si el precio es el adecuado. Un lugar muy especial que engendra a individuos excepcionales cuyos servicios se pueden adquirir cuando necesitas ayuda fuera de los canales oficiales, y pocos hay mas excepcionales que cierto ex-policía y ex-espía reconvertido en mercenario al que se puede encontrar en su bar en una de las zonas mas sórdidas de la ciudad y al que podrás contratar si le parece interesante tu oferta o necesita dinero con urgencia…

¿Para que guardar alcohol en tu oficina si puedes poner tu oficina dentro de un bar?

Los orígenes de Grimjack son un tanto accidentados y beben de tantas fuentes como la misma ciudad en la que se ambientan sus historias. Originalmente fue una idea de John Ostrander que quería contar una historia de serie negra pero ambientada en un mundo pos-apocaliptico de bárbaros, espada y brujería inspirada en la obra de Robert E. Howard, Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Pero Ostrander no sabia muy bien como seguir con todo aquello y dejo apartada su idea durante años. Pero a comienzos de los 80 un amigo de Ostrander, Mike Gold (quien acabo convirtiéndose en uno de los mejores editores de DC), se encontraba en medio de la creación de una nueva editorial de cómics, First Comics (que acabó contando con un catalogo impresionante), y sabiendo de las ganas de Ostrander de meterse en ese mundillo le dio la oportunidad que fue el comienzo de su carrera, una historia de ocho paginas para el primer cómic de la editorial, Warp.

En First no eran modestos, pero con el catalogo que llegaron a tener se lo podían permitir

El trabajo de Ostrander gustó y no tardo en conseguir su primer trabajo de importancia, reemplazar a Mike Grell como guionista de Starslayer, pero esto no había sido mas que el principio. Y es que en aquellos primeros tiempos First buscaba nuevas cómics que lanzar, momento que Ostrander aprovecho para rescatar su vieja idea y pasar la ambientación de la historia de aquel futuro post apocalíptico a la ciudad de Cynosure que había sido introducida para un numero especial de Warp. En la editorial les intrigó la idea pero no acaban de fiarse del todo, así que le dieron una primera oportunidad al personaje como complemento de Starslayer para ver como reaccionaban los lectores. Pero para conseguir que todo funcionase necesitaban a un dibujante adecuado, y es ahí donde llego Tim Truman para convertirse en el otro padre del personaje.

De estos modestos orígenes surgió un gran cómic no lo suficientemente reconocido

Truman había saltado de graduarse en la Kubert School a la ilustración de juegos de rol de TSR (los del famoso Dungeons & Dragons) tras haber intentado conseguir trabajo en DC y ser rechazado por Ross Andru quien le dijo que su estilo no era el adecuado para trabajar allí. Pero Truman no se sentía cómodo con aquel trabajo ya que el lo que quería era dibujar cómics, por ello cuando sus amigos lo invitaron a una convención cercana en la que se encontraba la gente de First, Truman se presento allí. con su portafolio a la búsqueda de una oportunidad. Allí conoció a Lenin del Sol, el dibujante de Starslayer, quien enseguida le envió a hablar con Mike Gold y Joe Staton, el director artístico de la editorial. Ambos quedaron impresionados con su trabajo y solo dos días mas tarde le llamaron para ofrecerle trabajar para ellos dándole a escoger entre dibujar un numero completo de Warp o hacerse cargo de dibujar aquella historia de complemento con ese nuevo personaje en el que aun no confiaban del todo. Truman no lo dudo ni un instante ya que el personaje de Grimjack contenía todo lo que le gustaba del medio, entusiasmándose tanto con el proyecto que aporto numerosos elementos y ayudo a redefinir al personaje hasta el extremo de que Ostrander pidió a First modificar su contrato para que Truman apareciese como co-creador del personaje.

El trabajo no se le daba nada mal, pero no le dejaba satisfecho

La idea original era que Grimjack fuese el complemento de Starslayer durante dos años para asegurarse de que funcionaria, pero fue tal su éxito que antes de un año ya contaba con su propia cabecera. ¿Pero que fue lo que atrajo al publico del personaje? De entrada Grimjack era un ¿héroe? diferente a lo habitual, no era ni joven, ni atractivo ni agradable y contaba con un pasado tan trágico que dejaba en pañales al de muchos otros “héroes” pero acompañado de un sentido del honor muy particular. Todo eso ya le separaba de muchos de sus contemporáneos y predecesores, aunque le acercaba mucho a los protagonistas del genero negro tanto como el que buena parte de sus historias comiencen con Grimjack en su “despacho” (su mesa favorita en su bar) recibiendo a sus clientes.

No era una cara bonita ni le hacia falta serlo

Pero lo mejor de Grimjack es esa ambientación que, a través de la ciudad de Cynosure, permite a los personajes saltar de mundos y de géneros, haciendo difícil imaginar que sera lo siguiente que nos encontremos. Esto permite que Grimjack sea mucho mas que un cómic de fantasía, de ciencia ficción o de genero negro, es algo que bebe de muchos géneros y que acaba siendo una divertida (y a veces muy dramática) historia de aventuras en la que no parece haber limites y que no desentonaría en absoluto en las paginas del 2000 A.D.. Un cómic al que, por una parte gracias a esa combinación tan pintoresca de temas y al buen hacer de sus autores, ha conseguido soportar a la perfección el paso del tiempo.

¿Había dicho ya que de este cómic uno puede esperar encontrar cualquier cosa?

Y eso que en aquel momento ambos autores estaban muy verdes, siendo este su primer trabajo de importancia (y casi su primer trabajo a secas en el mundo del cómic) pero ya apuntaban maneras. Ostrander ya se desenvolvía como nadie en el manejo de personajes duros y moralmente ambiguos con los que uno no puede evitar acabar simpatizando hasta cierto punto. Y tampoco se le daba nada mal moverse por el lado mas sórdido de la ciencia-ficción como le veríamos años después siendo el autor de algunos de los cómics mas interesantes de Star Wars (Nunca dejare de echar de menos Agent of the Empire)

No puede negarse que Grimjack era un hombre practico

Pero es en el trabajo de Tim Truman donde resulta mas evidente su evolución a mejor. Y es que sin desmerecer su trabajo aquí, que ya le gustaría a muchos dibujantes “consagrados” tener el nivel que tenia aquí Truman en su primer trabajo profesional (aunque años mas tarde renegaría un tanto de su estilo en aquellos primeros años), se le notaba algo verde si uno conoce su obra posterior. Una evolución y un contraste que se puede apreciar a la perfección en el primer recopilatorio de la serie, al comparar las nuevas paginas que Truman dibujo para la ocasión en 2005, o las portadas de estos, con su trabajo original de veinte años atrás y que casi parecen obra de dos personas diferentes. Un trabajo en el que aunque aun le quedaba mucho por aprender ya se atrevía con composiciones de pagina arriesgadas y tenia mucha mano a la hora de diseñar personajes y un mundo tan complejo y variopinto como el de Grimjack.

Los años le sentaron de miedo a Tim Truman

El éxito de la serie la hizo mantenerse hasta su numero 81 (1991) aunque solo Ostrander aguanto hasta el final. Y sin duda hubiese aguantado mas de no ser por la bancarrota de First Comics en aquel mismo año (una perdida trágica para el cómic estadounidense). Algo que sumado a que la ciudad de Cynosure, un elemento crucial en el cómic, no había sido creado por Ostrander ni Truman, mantuvo al personaje en un limbo legal del que tardó doce años en salir. Desde entonces IDW ha reeditado la serie en diversos formatos y se han publicado algunas miniseries continuando las andanzas del personaje y reuniendo de nuevo a sus creadores. Pero estas primeras historias, tan hijas de su época, tienen un valor especial que vas mas allá de la nostalgia (que después de todo yo no leí estos cómics hasta esta semana) y nos recuerdan lo grande que es este medio en el que se puede contar cualquier historia. Un cómic que ahora que se puede conseguir a precio de risa en español (no todo por desgracia, que aquí solo llego a editarse la mitad) seria un pecado dejarlo pasar.

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