Ponerse al día con los avances tecnológicos que han sufrido los videojuegos en la ultima década a veces no es fácil, y menos cuando a tu lado tienes a alguien que insiste en que no te lo puedes tomar con calma, que tienes que lanzarte de cabeza a la piscina aunque sientas que te ahogas. Y es que para los que no le conocen bien, Diógenes es a los videojuegos lo que ese señor que se ponía en las puertas de los colegios era a los caramelos con droga, en cuanto te vea despistado y vulnerable insistirá en que pruebes lo que te ofrece aunque no tengas muchas ganas. Así que tras prácticamente obligarme a punta de pistola a jugar al Witcher 2 (¡que bonito que es todo y que gusto da ver pelear a Geralt!) hace unos días me dijo que tenia que probar otro juego mas pese a no haber terminado el anterior. Y es así es como me he visto completamente perdido en una cosa llamada Heroes of the Storm.

¡Marines espaciales contra Arthas! ¡Esto es una locura!

De Heroes fo the Storm yo no había ni oído hablar, por lo que me ha pillado doblemente despistado cuando me he visto a los mandos. De entrada el juego me recordó al sistema que utilizaban otros juegos de Blizzard a los que había jugado en el pasado como el Starcraft y el Warcraft III, pero no era exactamente lo mismo. Si, visualmente recordaba a aquellos, la vista isometrica, los héroes pequeñitos que se desplazan por el mapa pinchando con el ratón en el lugar al que quieres que se muevan… Pero es un estilo diferente de juego. Aquí nos olvidamos de minear recursos, construir edificaciones o controlar tropas. Controlamos a un único personaje con diferentes habilidades (y diferentes clases entre ellos) que, dependiendo del tipo de mapa, tienen que cumplir unos objetivos en colaboración con otros cuatro jugadores (o personajes controlados pro la maquina si no tienes amigos) que básicamente se reducen a “aplastar enemigos, verles destrozados y oír el lamento de quienes les manejan”

Pero menos mal que no vi nada del juego antes de probarlo, que una foto como esta me hubiese agobiado

Este cambio en la mecánica del juego, que a primera vista me había parecido otra cosa, lo que ha conseguido es que pueda dejar atrás el estrés que me provocaban en ocasiones las partidas a los anteriores juegos y pueda centrarme en lo realmente divertido, consiguiendo que la jugabilidad sea endiablada una vez que he conseguido hacerme (mas o menos) con el control del juego. Una mecánica simple que hace que resulte bastante fácil engancharse a el, algo a lo que contribuye también el que Blizzard ha recurrido a los trucos mas viejos del manual para hacer que los jugadores no dejen de jugar. ¿Quieres mas personajes, nuevos trajes o monturas para estos? Sigue jugando para ganar oro, gemas o baúles que normalmente están llenos de basura… Pero no dejes de jugar para seguir ampliando tu plantel de personajes. Una estrategia que me resulta mas que familiar gracias a mis años jugando al Marvel: Avengers Alliance (¡nunca te olvidare!)

Eso si, para tener tantos personajes donde escoger tienes que jugar muchísimo…

Y son precisamente los personajes lo que mas me ha llamado la atención, y ganado mi interés, de este juego. Como decía al comienzo yo no tenia ni idea ni tan siquiera de la existencia de este juego, por ello me sorprendió muy gratamente ver que aquí se combinaban a personajes de ¿todos? los juegos de Blizzard en una divertida miscelanea que yo llevaba años reclamando para el WoW. Así aquí comparten batalla un montón de personajes del Diablo y el Overwatch que no me resultan ni remotamente familiares con otros que ya me suenan bastante mas y a los que acabe pillándoles bastante cariño en su día. Y es que al final lo que ha conseguido engancharme un poco (sin pasarme) es el poder ver juntos en acción a personajes como Thrall o Varian (aunque para mi y gracias a don Walter Simonson siempre sera Lo’Gosh) del Warcraft enfrentándose a Kerrigan del Starcraft o ver pasearse por ahí a los Lost Vikings de aquel añejo juego de Super Nes del que solo veía anuncios en las revistas porque yo era de Megadrive.

Esta gente sabe por donde agarrar a sus jugadores

Una combinación de personajes entra la que ya he encontrado a mi favorito, un viejo conocido que se convirtió en uno de los personajes a los que mas cariño le he cogido en un videojuego, el Comandante renegado Jim Raynor, Capitán del Hyperion (¡a la que puedes convocar en el Heroes of the Storm!) y héroe del Starcraft. Si, Diógenes ya me ha dicho que es uno de los personajes facilones del juego, que originalmente era el que te daban para empezar y que es a prueba de tontos. Pero me da igual, verle corretear por ahí en su armadura disparando a enemigos hace que me envuelva la nostalgia, algo que se vuelve mucho mas emotivo cuando me toca un mapa del Starcraft y aparece alguna horda de Zerglins que otra por ahí… Snifs, que recuerdos.

Snifs, la nostalgia…

Así que este ha sido el segundo paso en mi entrada en esta nueva era de los videojuegos en la que Diógenes me esta metiendo a rastras casi en contra de mi voluntad. Aunque no se si pese al componente nostálgico que tiene buena parte de este Heroes of the Storm se convertirá en un juego al que le dedique un rato diario, pero lo que si tengo claro es que como poco pienso jugar lo suficiente como para sacarle el jugo a todos los personajes que tengo actualmente mas aquellos que te dejan probar de forma gratuita. Por suerte dudo que este juego me afecte tanto como el Witcher, que ya me empieza a costar resistir la tentación de intentar arrancar plantas del suelo por si me sirven para hacer pociones y que me hace temer por mi cordura, que he sido testigo presencial en la persona de Diógenes de lo mal que te pueden dejar los videojuegos sin moderación. Pero es que habiendo conseguido una moto voladora para Raynor seria una pena no utilizarla…

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