El viernes tenemos otra vez a los Guardianes de la Galaxia de James Gunn en los cines, con lo que supongo que ya es hora de que haga mi prometido repaso a la película original y, de paso, refrescar un poco la memoria sobre ella ahora que vamos a ver la secuela.

Hace tres años ya y parece que fue ayer…

Lo primero que hay que decir de Guardianes es que es una película mucho más complicada de lo que aparenta superficialmente. Gunn ha usado una estructura más o menos simétrica para toda la trama, y al final todas las explosiones y chistes vienen a ser un complemento al conflicto principal, que es el de Peter Quill aceptando la muerte de su madre. Durante toda la película vemos como toda la nostalgia de Peter lo único que hace es enmascarar la realidad de un niño que no ha pasado página, que ha huído -forzosamente, eso sí- a un mundo de fantasía y que ni siquiera ha sido capaz de leer la carta de su madre y abrir el último regalo que le hizo. Peter se ha refugiado tanto en su fantasía que se ha unido a un grupo de piratas -algo que remite en cierto modo a Peter Pan- y  se dedica a buscar tesoros e idealizar la cultura de la Tierra. Sus relaciones interpersonales son tremendamente infantiles -la chica que de cuyo nombre no se acuerda lleva la camiseta que llevaba Peter de niño- y su nave, que también tiene un nombre basado en esa nostalgia, ronronea como una moto terrestre, parecen todo fantasías infantiles.

La cámara se aleja mientras el pobre crío se queda solo, ¡si es que es un puñetazo en las entrañas del espectador!

Y es que una de las cosas “raras” de Guardianes de la Galaxia es que también arranca con un prólogo antes del logo de Marvel, prólogo que sirve para separar el mundo real en el que las madres mueren del mundo Star Wars en el que se llama Star Lord y va viviendo aventuras con chavalas estupendas a sus pies. Sin embargo, toda esta situación tan irreal está resultando enfermiza para Starlord, porque su padre adoptivo Yondu -que le cogió cariño al chaval porque el tipo que lo contrató para raptarlo le cae mal- ya está empezando a hartarse de sus tonterías y esta dispuesto a cargárselo a la próxima ocasión. Lo malo de vivir en caida libre es que no siempre eres capaz de mirar abajo y ver como de cerca tienes el suelo, y Peter empieza a tenerlo demasiado cerca porque el velo de la nostalgia y su propia fantasía se lo tapa todo. Lo peor es que Peter no es el único ciego que se niega a ver, y es que en realidad tiene mucho que ver con su antagonista, Ronan.

La película es hasta machacona con el mensaje: “Familia. Familia. Familia.”

Ronan el Acusador es un personaje que pone la nostalgia de un idealizado Imperio Kree por encima de todo, con lo que el tipo es capaz de traicionar a los Kree de verdad -aunque no tanto, porque en el MCU les ha dado por decir que los Kree son unos cabrones- con tal de llevarlos a una gloria mayor. Y por eso digo que Ronan y Peter se parecen, porque se podría decir que el primero ha ido dos o tres pasos más allá en su nostalgia y negación de la realidad y ha perdido completamente la cabeza, igual que Peter empezaba la película tratando de hacer lo que fuera por salvar su culo sin preocuparse de las consecuencias. Personajes como Nebula y Gamora también viven en una situación familiar lamentable -le vas a hablar de familias a Thanos, lo que tenía eran esclavas- y Rocket y Groot son dos outsiders, bichos raros que no encajan en ninguna parte excepto uno al lado del otro. Finalmente tenemos a Drax, que tuvo una familia y tampoco es capaz de pasar página porque el odio y las ansias de venganza lo tienen también cegado.

Quieras que no, al cargarse los Guardianes a Ronan le hacen un favor a Thanos.

Todos estos personajes con sus dramas personales tienen rasgos de la soledad de Peter, y por eso muchos de ellos encajan tan bien cuando se juntan los Guardianes. Tampoco podemos olvidar que Gunn nos ha hecho la trece catorce y nos ha colado al reparto principal de Star Wars, siendo Peter Luke, Rocket Han Solo, Groot Chewbacca y Gamora Leia; son arquetipos sobre los que construye personajes más complicados y con esto no está plagiando nada, pero no deja de ser algo curioso y totalmente lícito porque, quieras que no, Guardians of the Galaxy es una película que se nutre de la nostalgia de los 70/80.

Buenísimo.

Por otro lado y aunque gran parte de la comedia de la película está en el diálogo, no hay que olvidar que es una película tremendamente visual, y constantemente vemos gags visuales como el del grupo planeando la forma de escapar de la prisión mientras Groot la lía al fondo del plano, las sonrisas de Drax en momentos inoportunos -es un yonqui de la violencia- y peor todavía, cuando Groot empieza a imitar a Drax y se ensaña con los guardias de Ronan para acto seguido sonreír inocentemente a sus amigos. O los gestos tremendamente indecorosos y anticlimáticos de los personajes cada vez que tienen la “héroica pose de grupo”.

O se rasca los huevos Rocket, o se toca la nariz Peter y bosteza Gamora, estos no pueden estarse quietos.

Finalmente y ya que estamos, me gustaría hablar sobre la tan denostada por algunos escena final en la que Peter se pone a bailar para distraer a Ronan. La escena, que muchos consideran absurda porque lo lógico sería que Ronan lo reventara de un martillazo y se acabó la película y Xandar, tiene un significado narrativo muy potente porque lo único que le queda a Peter de su madre es su música, el baile, y precisamente cuando toma la gema del infinito y Gamora le tiende su mano para soportar su poder juntos, Starlord ve a su madre extendiéndole la mano, haciendo que el final de la película sea paralelo al principio y cerrando el arco del personaje, porque por fin es capaz de coger la mano de su madre y asumir la realidad. En cuanto puede, Peter lee la carta de su madre y abre por fin su regalo, con lo que ya es capaz de pasar página y empezar a madurar. Por eso los Guardianes vencen a Ronan, porque son capaces de mirar más allá de sus propios problemas y pasar página para salvar la galaxia.

Se ha dicho mucho de que Ronan no era un gran villano, pero lo cierto es que no da para mucho más desde el momento en que su historia es más un mcguffin para el desarrollo de los demás personajes.

Para mi Guardianes de la Galaxia es una de las mejores películas de Marvel y seguramente la que más libertad ha dado a su director, porque no nos olvidemos que este proyecto venía de un development hell y que su guión paso por varias reescrituras hasta la versión final de James Gunn, que por lo que dice poco o nada dejó de los borradores anteriores. Supongo que Marvel pensó que si Gunn había sido capaz de sacar adelante semejante guión cuando a ellos les había costado tanto hasta entonces, habría que darle algo de manga ancha. Y el resultado no podía haber sido mejor, porque a pesar de que el bueno de James se pasó hasta 60 millones del presupuesto inicial, el éxito de la película fue tan grande que va a ser el único director de Marvel que llegue a dirigir una trilogía completa, y para colmo con guión de él mismo. Las primeras reseñas del Volumen 2 de Guardianes son bastante positivas y afirman que la película está en la línea, y la nostalgia y el frikerío máximo del propio Gunn aseguran que la película se acerque mucho a lo que los viejos fans buscamos, algo más que cameos y oscuras referencias a semillas de cotati.

Ya se ha hecho mayor Peter, ahora que espabile el resto.

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