De «mi niño es un yonqui» al amigo gay del Capitán América: Justicia social en los tebeos de superhéroes

Resulta que hoy en día la gente se echa las manos a la cabeza por tonterías de lo políticamente correcto, se siente ofendida por una coma o una entonación que de lugar a equívocos y cosas así. Ultimamente, Superman ha andado en el punto de mira por haber abandonado su ciudadanía estadounidense (en plan «soy el superman del mundo, no de EEUU») y por, oh dios mío, haberse convertido en SuperIndignado por obra y gracia de Grant Morrison.

Morrison recrea a Superman como el héroe que necesita la gente y no la marioneta de Dark Knight Returns.

Y es que la «NuDC» ha traido un rollo políticamente correcto y de integración etnica, queriendo cubrir todo el espectro social como sea a fuerza de cambiar la raza o filiación de montones de personajes, de dejar sin serie a otros cuantos por ser blancos y de darle serie a otros por ser chinos o negros, que la cosa se les ha ido de las manos. Seamos claros, la DC corporativa (que no autores concretos a su cargo, como Alan Moore y demás) nunca ha tenido ni puñetera idea de tratar el tema de las minorías, perpetrando engendros como la línea Milestone (compuesta sólo por personajes no blancos que estaban tela de estereotipados). Vamos, que cada vez que los jefazos de DC han intentado hacer algo a favor de la sociedad (y de paso vender unos tebeos más) han fracasado.

En la última viñeta se veía esto. Y en el número siguiente, Speedy ya se había curado… ¡Qué fácil es quitarse el mono siendo superhéroe!

El ejemplo más claro es aquel Green Lantern/Green Arrow de Denny O’Neal y Neal Adams, donde se trataban temas sociales y se llegó a romper algún que otro tabú como el uso de drogas y demás. Se agradece que se intente luchar contra esos problemas, pero lamentablemente lo trataron de forma frívola o absurda, como es el caso de los problemas raciales:

«¿Que qué hace por los negros? Pues lo mismo que por los blancos, los amarillos y los rojos, ¡salvarles el culo día sí y día también!»

Estas viñetas de Neal Adams tienen mucha fuerza y están muy bien dibujadas, pero no van a ningún lado. Hal Jordan se queda patidifuso cuando el señor este se queja de que no les protege, que defiende sólo a los alienígenas raros y se olvida de los problemas de su gente. Hal, lejos de defenderse, se queda traumatizado por el tema y decide irse a descubrir al hombre de a pie, viajando por la américa profunda y todo eso (como ha hecho hace nada Superman, vaya).

Sí, es importante y es muy grave. Superman se ha vuelto gilipollas.

La cuestión es, ¿que culpa tiene Hal Jordan, que se pasa día sí día también evitando que nuestro pedacito de universo sea arrasado por una raza alienígena invasora, que Siniestro nos ponga bajo un régimen fascista o que Krona reviente el universo sólo porque le apetece ver que había antes del Big Bang? Marvel trató también el tema del alcoholismo con Tony Stark, pero la cosa se queda en algo tan ridículo como esto:

No se puede resolver una adicción tan grave con una puñetera página. No es tan simple…

Y esto, señores míos, no tiene nada que ver con lo que tiene que afrontar un alcohólico para recuperar su vida. Es un problema que no se puede arreglar con cuatro viñetas encerrado en una habitación con una pelirroja, como más tarde pudo demostrar magistralmente Denny O’Neal en su etapa en el personaje (compensando la chapuza que hizo con Speedy y su adicción a las drogas diez años antes).

Stark se pasó meses borracho, perdió su empresa y aun así tardo varios meses más en reconocer que era un alcohólico. Y la recuperación también le costó lo suyo…

Pero es que estos temas tan delicados (tan importantes, más bien) no se pueden desarrollar a la misma velocidad a la que despachas la última locura del Mago Sin Alas. en los 70, en el Capitán América, el mismo Stan Lee trató de hacer un cómic que luchara contra el racismo. Eso le honra, pero el hecho de hacer hincapie constantemente en el hecho de que Sam Wilson era negro acababa por estereotipar al Halcón más todavía y acababa haciendo más mal que bien. Para entendernos, los mejores cómics de Pantera Negra son los cómics en los que vemos que clase de persona es T’Challa y no de que color tiene los pelos de los huevos.

Puede que seas un blanco de mierda, pero eres mi amigo.

Dicen que los mutantes eran una parábola sobre la homosexualidad encubierta como una parábola del racismo. El que en los 70 el grupo se convirtiera en una torre de babel los hacía parecer más el reparto original de Star Trek que un manifiesto por la hermandad entre los pueblos, pero la no aparición de ningún personaje gay en la serie hasta la llegada de Estrella del Norte (y ése es un personaje «prestado» de Alpha Flight) creo que echa por tierra la teoría (aunque Tormenta SIEMPRE ha sido bisexual, por mucho que les pese a los que la casaron con Pantera Negra).

Tres mujeres, un jacuzzi, tentáculos por todas partes… El que quiera entender…

La homosexualidad siempre ha sido un tema espinoso en un medio lleno de gente en mallas. Aquí nadie es gay, porque si es gay es mariquita y los mariquitas tienen miedo y no luchan contra el mal. Nick Furia tenía un compañero de su comando de la Segunda Guerra Mundial que era gay, pero era más un personaje «pintoresco» para darle color a la cosa que algo más serio. Se llamaba Percy Pinkerton, y lo apodaban «Pinky». Poco más hay que decir.

¿A que no adivinas quién era el gay?

Y con esto llegamos al titular del artículo; resulta que en 1981, en el número 270 de Captain America, JM deMatteis introduce a Arnold Roth, el mejor amigo de la infancia de Steve Rogers, el Capitán América. Los dos se reencuentran cuarenta años despues y hablan sobre los viejos tiempos antes de la Segunda Guerra Mundial, de como Arnold se llevaba de calle a todas las chicas y Steve era sólo un escuálido y apocado muchachito.

Cuando el Capitán América era chaval, un gay le protegía de las palizas. Y no me refiero a Bucky…

Es entonces cuando Arnold le dice a Steve que nunca llegó a casarse, que encontró la felicidad cuando conoció a su «amigo» Michael. Y no pasa nada. Y nadie hizo un drama, y Arnold era un personaje por sí mismo y no era «el maricón», y la historia siguió su curso, y no hubo grandes titulares prensa, y aun así estaban en 1981. Captain America, la misma serie que se había pasado casi diez años con un personaje que era «mi amigo negro», se había convertido en una serie sobre personajes, no sobre estereotipos. Sin embargo, veinte años después, Marvel hizo esto:

Salió en las noticias, «Marvel hace un comic sobre un vaquero gay». Pa hostiarles.

Si es que vamos para atrás…

O no.

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M'Rabo Mhulargo
Admin
M'Rabo Mhulargo
01/11/2011 11:40

¡Y eso que aun no hemos visto a ese estereotipo con patas que va a meter Lobdell en los Titanes! Lo de «Mi amigo negro» no va a ser nada al lado de eso. xd