Negros molones que no son molones y molan más

Sí, en el cine y la tele hay negros molones que molan sin ser Negros Molones. Y son más de los que parece, y están por todos lados. Por ejemplo, ¿quien no se acuerda de estos dos?

Tanto Jaleel White como Reginald VelJohnson son los putos amos. El primero es Steve Urkel, que rápidamente se convirtió en la estrella de una supuesta sitcom familiar y acabó haciendo que el nombre de la serie fuera «La de Urkel», que era mejor nombre para una serie que «Cosas de Casa» (o Family Matters, que la verdad, me parece incluso peor título). El segundo es Carl Winslow, el gran Sargento Al Powell de Jungla de Cristal, un tio que mola tanto que salió hasta en Cazafantasmas (una peli que mola tanto que aunque sólo salgas cinco segundos al fondo del plano, ya molarás infinitamente más que el resto de la humanidad toda tu vida) y en Cocodrilo Dundee, que aunque no mola tanto, en la era VHS era lo más de lo más.
Estos dos hombres cogieron una sitcom familiar lamentable que era el enésimo calco de «La Hora de Bill Cosby» y la convirtieron en la insufrible vida de un pobre policia que al llegar a casa tenía que soportar a un vecino friki, gorrón y que encima quería tirarse a su hija. Supongo yo que cuando se presento la serie, como un spinoff «negro» de Primos Lejanos, ningún productor habría aceptado una serie sobre un fulano lamentable que se clonaba, creaba duplicados robots de si mismo y hasta volaba la casa de su vecino varias veces sólo para poder tirarse a la hija de la familia protagonista. Asi que lo que se presentó en un principio era una serie SOSA SOSA SOSA sobre una aspirante a escritora, madre soltera, que vivía de gorra en casa de la familia de su hermana que, para colmo, vivía con su abuela. Era una serie de la factoria «Miller-Boyett», con lo cual el esquema «Padres Forzosos» estaba marcadísimo; Cada episodio se componía de un planteamiento de los problemas del día, un nudo con situaciones supuestamente cómicas y un desenlace con música ñoña en que los niños aceptaban que se habían portado mal y acababan todos dándose un abrazo.
No pasó eso con Steve Urkel. Urkel llegó como un secundario más, igual que luego llegarían grandes figuras como Guindilla o el inconmensurable Waldo Geraldo Faldo, y llego siendo el típico «nerd» perdidamente enamorado de la hija de la familia. Y lo que era un secundario para un episodio o dos, se convirtió en el protagonista absoluto de la serie, eliminando completamente a la mitad de la familia (desaparecen de repente de una temporada a otra) y provocando que la serie minimice la aparición de personajes que no sean Urkel, Carl Winslow o Laura Winslow (que, aunque la chavala es insoportable, es su «love interest»). El esquema de cada episodio pasó a ser el de Mortadelo y Filemón: planteamiento, nudo en el que Urkel la lía parda y desenlace en el que Carl Winslow (el payaso serio pero irascible), lejos de perdonarlo y darle un abrazo fuerte, se liaba a hostias con él. Una gran serie familiar, lo dicho.

También de las sitcom de los 90 surge otro gran personaje que, si bien no llegó a alcanzar el nivel de Urkel, era un tipo tan lamentable que merece ser recordado:


El tío que esta encima es Eddie Sherman, uno de los protagonistas de «Malcolm & Eddie». Sólo mirarlo a la cara ya da para una caracterización completa del personaje, y sí, es un tipo porrero, salido y vago que se pasa el día dando por culo. En realidad es la versión realista del negro molón, el tío que va de guay, con ademanes de guay (que son ridículos de cojones) que es conductor de grúas y se pasa el día buscando formas de hacerse rico. ¿La gracia del personaje? Es un imbécil redomado, el payaso tonto en su máxima expresión. Para colmo, es un tío salido que nunca consigue su objetivo pero que tiene detrás siempre a una policía tirandole el tejado encima a todas horas.
La serie no ha envejecido muy bien, pero Eddie Sherman es un tipo tan lamentable que merece ser estudiado.


Todo el mundo odia a Chris era una gran serie, pero su mejor personaje es el padre del protagonista. Un hombre que podría ser un Negro Molón si no fuera porque es un pluriempleado calzonazos que se pasa el día intentando dormir y tiene un mal genio de tres pares de cojones. Son varias características, pero en realidad la única importante es lo calzonazos que es. Por eso, cuando una mujer le gusta, le aterra, sólo porque como su mujer se entere, esta muerto.


Winston Zeddemore es el negro de cazafantasmas, y fue el último en llegar a la fiesta. Cuando los otros tres cazafantasmas son Bill Murray, Dan Aykroyd y Harold Ramis, es dificil destacar, y muchas veces la gente hasta se olvida de él; en posters, camisetas, incluso en algunas versiones del DVD de la película sólo aparecen tres cazafantasmas, y siempre se le excluye a él. Especialmente sangrante es el caso del juego de Cazafantasmas de Megadrive, en el que se podía elegir a cualquiera de los… Tres cazafantasmas. Y adivinais bien, el «olvidado» es Winston.

Sin embargo, el papel de Winston es el del tío sensato de la calle, el que está por esto por la pasta y trata de compaginar el vivir en el mundo real con ir por ahí con un reactor nuclear a cuestas persiguiendo fantasmas hechos de moco, con lo que hace más humano al grupo de zumbados protagonistas y aumenta la comicidad del conjunto al ejercer de payaso menos serio (el más serio seria Igon, por supuesto). Por eso, y por aguantar el tipo delante de un Bill Murray inconmensurable, Winston es un tío que mola.

Pues no, no mola. La gente dice que mola, el va de guay, pero no mola. Lando Calrissian es el amigo traidor que trata de redimir su falta en El Imperio Contraataca, pero sigue siendo un traidor. Da igual que lo interprete Billy Dee Williams, uno de los reyes de la música disco en su época y un tío supermolón, Lando no mola.
Hasta le roba su ropa a Han al final de la película, será hijo de mil hienas…

El que mola es el Jim Rhodes original del cómic, el que tiene que ponerse la armadura de Tony Stark porque el hombre está borracho y en gayumbos mientras el típico villano lamentable le está destrozando la empresa. Jim es un expiloto al que todo le viene grande, pero poco a poco va cogiéndole el gusto a ser Iron Man hasta el punto en el que acaba volviéndose adicto a ello y rechazando a su amigo Tony por haber rechazado algo tan molón en favor de la botella. Jim acabó dándose cuenta que ser Iron Man le afectaba demasiado y le devolvió el marrón a Tony, cosa que le honra como el tio molón que es.

Posteriormente, a Len Kaminski se le ocurrió ponerle la armadura engendro esa de Máquina de Guerra a Jim y convertirlo en un Negro Molón. Ése Jim no mola, el que mola es el original, coñe ya.

Y ya está. Hay más negros molones que no son Negros Molones, pero ahora mismo o no me acuerdo, o no me da ganas de hablar de ello porque me duelen las manos de teclear. Hala, con dios.

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Olemoudi
Olemoudi
01/07/2016 20:42

Un artículo AKOJONANTE. Nosotros nos la pelabamos con la chorba que iba de detrás de Urkel, Miranda. Respeto!

Miki
Miki
28/07/2016 13:13

Mal, mal, mal. Jim Rhodes de Máquina de Guerra molaba cuando se puso al principio el casco, era un tío íntegro y que a pesar de los pistolones no disparaba sin pensar, y lo hacía por seguir con el legado de su amigo aunque en vez de ser un niño rico era un piloto ex-militar sin ni pajolera de dirigir una gran empresa. Lo que no molaba era la serie de Máquina de Guerra, que quería traer la paz al mundo a base de bombazos (aunque yo siempre le he echado la culpa a Scott Benson, es lo que tiene… Leer más »