Estos últimos meses del año están resultando trágicos para el mundo del cómic, y si hace un par de semanas perdíamos a Norm Breyfogle ahora nos ha tocado decirle adiós a otro grande, Carlos Ezquerra. Uno de nuestros autores mas internacionales al que nos lo tuvieron que descubrir desde fuera y que ayudó a crear auténticos mitos del cómic. Pero por encima de todo, un trabajador incansable dotado de un estilo único que le permitió dar vida a algunos de los personajes mas duros, violentos y gamberros de la historia del noveno arte.

Se nos ha ido uno de los grandes

Al igual que muchos de sus colegas de profesión de finales de los sesenta y comienzos de los setenta, Carlos Ezquerra se ganaba la vida dibujando historias bélicas o westerns para distintos editores españoles, y al igual que muchos de esos colegas el también acabo dando el salto al mercado británico ya que las condiciones de trabajo eras mas sustanciosas económicamente , sobre todo gracias al cambio del salario en libras a pesetas. Pero en lo que Ezquerra se diferencio de sus compañeros de profesión, es que en lugar de dedicarse a trabajar a distancia, se decidió a trasladarse a Londres con su esposa y se estableció allí.

Estaba a punto de nacer una estrella incansable

Apenas un año mas tarde su trabajo (sin acreditar) en la revista Británica “The Wizard” había llamado tanto la atención de publico y profesionales que los responsables de una nueva revista que pretendía rivalizar con esta, la “Battle Picture Weekly” de dos caballeros llamados Pat Mills y John Wagner se pusieron en contacto con para llevárselo a la competencia, una oferta a la que afortunadamente Ezquerra no rechazó y que aparte de ser un nuevo peldaño en su carrera profesional, supuso el que seria el primer paso de un larga y fructífera relación.

El joven Ezquerra ya apuntaba maneras

En aquella revista creo junto al guionista Gerry Finley-Day a los “Rat Pack” un grupo de convictos reclutados por el gobierno británico para llevar a cabo misiones suicidas durante la Segunda Guerra Mundial, un intento descaradisimo de explotar el éxito de la película Doce del Patíbulo, un cómic del que sin embargo Ezquerra no pudo ocuparse a tiempo completo debido a su carga de trabajo. Pero ese encargo que no hizo mas que cimentar su fama y le valió para que dos años mas tarde le ofreciesen comprometerse con un nuevo personaje, tratándose en esta ocasión del “Major Easy”, un antiheroe que también vivía sus aventuras en la 2GM y que fue la primera de las múltiples ocasiones en las que Ezquerra utilizo como inspiración al mítico actor James Coburn, como haría años mas tarde con el protagonista de “The Stainless Steel Rat” o con el Juez Marshall de la Tierra maldita apropiadamente llamado Koburn.

Y esa habilidad para retratar la violencia ya estaba presente

Aunque el momento clave en su carrera llegó dos años mas tarde, en 1977, cuando a Ezquerra le pidieron desarrollar visualmente a un nuevo personaje y su escenario y que iba a presentarse en el primer numero de una nueva cabecera que IPC estaba a punto de lanzar al mercado, un personaje y revista llamados Juez Dredd y 2000 AD que puede que le resulten familiares a algunos… El concepto estaba basado en una idea que John Wagner había desechado unos años antes sobre un violento policía, y este le sugirió a Ezquerra que se inspirase en le vestuario que llevaba David Carradine en la película Death Race 2000. Ezquerra llevo el concepto al extremo, dándole a Dredd un aspecto mucho mas militarista y adornándole con simbología fascista copiada del franquismo que había dejado atrás. Aunque Wagner al principio no estaba conforme con esos cambios tan radicales, incluyendo el aspecto extremadamente futurista que Ezquerra le había dado a todo, la si que le gusto a Pat Mills, quien decidió ambientarlo todo en un futuro mas lejano que el inicialmente pensado y reescribió la historia de Wagner. Una historia que fue rechazada por los directivos de la revista por considerarla demasiado violenta, lo que provoco que Dredd no debutase hasta el segundo numero de 2000 AD y que naciese una leyenda.

Del diseño original al definitivo hubo algún pequeño cambio que otro, pero había nacido un personaje mítico

Pero Ezquerra no permaneció mucho tiempo en la cabecera, ya que John Wagner abandonó (no para siempre) 2000 AD por problemas de propiedad intelectual y Ezquerra se marchó con el, aunque solo de la revista, no de la editorial, ya que volvió a “Battle Picture Weekly” donde creó a un nuevo personaje, junto con el guionista Alan Hebden, “El Mestizo”, un pistolero negro que luchaba con y contra ambos bandos en la Guerra Civil Americana. Pero se ve que lo de la ciencia ficción le había debido gustar, ya que un año después creó de nuevo junto a John Wagner, y para otra cabecera de IPC, la recién nacida Starlord, otra serie mítica del cómic británico, el western futurista Strontium Dog/Perro de Estroncio, protagonizada por el caza recompensas mutante Johnny Alpha. Un personaje que aunque no me gusta tanto como Dredd (aunque están casi a la par) si que me gusta mas el trabajo de Ezquerra aquí que con Dredd, su estilo encaja mejor con los territorios inhóspitos y salvajes por los que se mueve Johnny Alpha que con la futurista Megacity 1. Aunque Starlord duró poco y acabo fusionándose con 2000 AD, suponiendo el regreso de Ezquerra al titulo donde fue el principal dibujante de la serie durante la siguiente década, hasta que Alan Grant decidió matar al personaje, negándose Ezquerra a dibujar esa ultima historia.

Y yo personalmente seria incapaz de decidir cual de los “hijos” de Ezquerra prefiero

Aunque Strontium Dog no permaneció muerto para siempre (¿que personaje de cómic lo está?) y Ezquerra regresó a el de forma relativamente regular de la misma forma en la que volvió a Dredd, para quien dibujo algunas historia ahora tan míticas como Apocalypse War o Necropolis. Y para aquel entonces, y sin miedo alguno a exagerar, me atrevo a decir que es imposible entender el cómic británico de las décadas de los setenta y ochenta sin el trabajo y la influencia de Carlos Ezquerra, por el fuerte influjo que tuvo su estilo y la estética de sus cómics en buena parte del cómic de las islas, teniendo ahí sin ir mas lejos a “discípulos” aventajados suyos como el también tristemente desaparecido Steve Dillon.

La sombra de Ezquerra era muy alargada

Y es que a pesar de que la revista no carecía de otros grandes dibujantes (200 A.D es una mina de oro de talento), sin ese estilo de Ezquerra tan característico, tosco, duro y feista, y a mismo tiempo increíblemente detallado, 2000 A.D y por extensión todo lo que vino después, no hubieran sido lo mismo. Pocos como el fueron capaces de retratar con tanta habilidad la crudeza de esos inhóspitos futuros post-apocalipticos, tan distintos unos de otros, en los que se movían sus personajes o desenvolverse de esa manera retratando la extrema violencia que poblaba todas sus historias. Un estilo y una forma de entender el cómic que de una forma u de otra influyo en ese característico estilo gamberro que enseguida asociamos a la famosa cabecera británica.

No se los demás, pero yo cuando pienso en cómic británico lo que me viene a la mente es algo así

Pero Ezquerra ni se durmió en los laureles ni se conformó con el mercado británico, ya que a mediados de los noventa dio el salto al mercado Estadounidense (aunque ya debían conocerle pro las reediciones de Juez Dredd) junto con su fiel colega Alan Grant. Juntos desarrollaron para DC Comics “Bob, the Galactic Bum”, las aventuras de un vagabundo que viajaba por la galaxia y que contaba como secundario con el mismísimo Lobo (quien fue reemplazado por otro personaje al reeditarse el cómic, que era propiedad de sus autores, en 200 AD unos años mas tarde) Pero su gran éxito en Estados Unidos le vino de la mano de su colaboración con otro autor británico con el que también había trabajado en Juez Dredd, Garth Ennis. La combinación del humor cafre y gamberro de Ennis y su gusto por la violencia encajaba como un guante con el estilo duro y tosco de Ezquerra, y juntos nos dieron un gran puñado de inolvidables colaboraciones. Bloody Mmary, La miniserie del Santo de los Asesinos y el especial de Predicador de los Muchachotes, la desternillante Brigada de los Fusileros, el violentisimo Solo un Peregrino y alguna que otra.

Garth Ennis y Carlos Ezquerra habían nacido el uno para le otro

Aunque debo reconocer que le tengo especial cariño a una de la War Stories en la que colaboró con Ennis, Condors. Una historia que nos narra el pintoresco encuentro de cuatro peculiares hombres, un fascista irlandés de la Brigada Irlandesa un piloto alemán luchando de parte del Bando Nacional, un republicano español y un ingles de las Brigadas Internacionales refugiados en la misma trinchera durante lo mas cruento de la Batalla del Ebro en la Guerra Civil Española. Un retrato brutal y despiadado (con las habituales dosis de humor negro de Ennis) de los horrores de la guerra que no solo nos da al mejor Ennis, sino que permitió a Ezquerra lucir toda su experiencia como dibujante de cómics bélicos y que hizo interesante un cómic que en su mayor parte son cuatro hombres sentados hablando.

Esta es una de esas historias que no se olvidan

Y a pesar del cáncer de pulmón contra el que llevaba casi una década luchando, Ezquerra no dejo nunca de trabajar, pudiendo encontrar en números de 2000 AD de este mismo año nuevas historias suyas tanto para Judge Dredd como para Strontium Dog. Pero ahora ya de el solo nos queda el legado de una carrera impresionante que en este articulo apenas hemos arañado, de un puñado de personajes que han pasado por derecho propio a la historia del cómic y sobre todo el recuerdo de un grandísimo creador que tuvo la suerte de poder dedicarse toda su vida a lo que le gustaba y que durante décadas consiguió hacernos pasar incontables buenos ratos leyendo sus cómics. Así que solo nos queda decir que gracias y descansa en paz, se te echara mucho de menos.

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