Aunque siempre resulta triste hablar por aquí de los autores de cómic que nos han dejado, hay casos como el de Norm Breyfogle que resultan especialmente dolorosos en lo personal debido a los incontables buenísimos ratos pasados con su trabajo. Porque Norm Breyfogle no fue simplemente un gran dibujante, fue alguien que durante muchos años redefinió la imagen del personaje como Batman en una de sus épocas de mayor visibilidad mediática, que en el terreno puramente técnico hizo cosas que pocos han logrado hacer, y por encima de todo fue alguien que consiguió que me lo pasase de miedo leyendo, releyendo y admirando sus cómics una y otra vez.

Es imposible entender el Batman de finales de los 80 sin el gran trabajo de Breyfogle

A todos nos pasa que al pensar en algún personaje de cómic, sobre todo en géneros como el superheroico en el que han pasado por múltiples manos, siempre hay alguna versión concreta que se nos viene a la mente, ya sea la de la primera vez que conocimos a dicho personaje o mas a menudo una que nos impactase especialmente. Para mi por ejemplo cuando pienso en Thor siempre me viene a la cabeza la versión de Simonson, con Superman tengo las imágenes de Byrne y García López y el Capitán América siempre sera el de Kirby. Y cuando pienso en Batman siempre hay dos versiones en las que pienso inmediatamente por encima de cualquier otra, las de Jim Aparo y la de Norm Breyfogle (si, por encima de Neal Adams incluso).

Pocas veces Batman ha sido tan majestuoso

Y es que resulta imposible hablar de Norm Breyfogle sin hablar de Batman, no solo por el espectacular trabajo que realizo en su etapa junto a los escritores Alan Grant y John Wagner, sino también por lo muchísimo de lo que fue capaz de aportar visualmente al personaje (y que nadie fue capaz de imitar) y porque tristemente una serie de circunstancias llevó a que alguien con un talento tan grande como el de Breyfogle no se prodigase tanto en el cómic como a muchos nos hubiese gustado. Y eso que en su momento debió ser un trabajo de autentico vértigo, ya que a este trío de autores les toco encargarse de Batman justo un poco antes de que la popularidad del personaje explotase a lo grande gracias a la película de Tim Burton. Una época en la que Batman estuvo bajo los focos de medio mundo y un montón de lectores descubrió al personaje por primera vez, y lo que se encontraron fue con algo que no se parecía en absoluto a esa película, era infinitamente mejor.

Sintiéndolo mucho por Tiim Burton, era imposible competir con esto

Del gran trabajo de esta etapa deberíamos hablar en un articulo aparte en algún momento, ya que se trata no solo de una de mis etapas favoritas del personaje y me atrevo a decir sin temor a exagerar que una de las mejores de su historia. Una etapa en la que pudimos disfrutar de un Batman tremendamente humano que vivía en una Gotham mas delirante y grotesca que nunca, pero hoy lo que toca es hablar de uno de los pilares fundamentales de esa etapa, Norm Breyfogle. El suyo era un Batman de contrastes, ya que en una viñeta podíamos encontrarnos a una figura monstruosa y abstracta, poco mas que una silueta macabra (las maravillas de las que era capaz con esa capa), para en la siguiente convertirse en un simple hombre disfrazado, consiguiendo transmitirnos con ello la imagen que proyecta Batman en esos criminales cobardes y supersticiosos y sin dejar en ningún momento de poseer una imagen tremendamente clásica.

Si es que conocían al personaje como si lo hubiesen creado ellos mismos

Y es que a Breyfogle era uno de esos autores tan buenos en lo que hacían que podían permitirse romper todas las reglas cuando querían y salirse con la suya en cada ocasión. Así nos encontrábamos con personajes tremendamente expresivos que casi rozaban la caricatura, su Batman era una figura que mas que moverse fluía por las paginas, como si fuese un bailarín de goma ejecutando una coreografía imposible ensayada mil veces. Un acercamiento al personaje que, salvando las distancias, compartía algunos puntos en común con el que hicieron Bruce Tim, Paul Dini y compañía unos años mas tarde aunque con un resultado estético diferente, destilar la esencia del personaje.

No se yo si dejarían hoy en día que Batman mostrase emociones asi…

Este dominio tan grande que tenia el trío de autores sobre lo que hacia funcionar a Batman es algo que se puede apreciar en los personajes que crearon en su etapa con el personaje, donde hicieron unas aportaciones a su galería de villanos que se parecían poco a nada de lo que hubiese existido antes, como los asesinos en serie Victor Zsasz y Cornelius Stirk, el grotesco Ratcatcher o el antiheroe Anarky. Pero si hay un villano que caracterice esta etapa y que represente la quintaesencia de lo que es un villano de Batman, ese es el Ventrílocuo. Este mafioso que creía que su muñeco tenia vida propia y que era su jefe, era un villano tan maravillosamente desquiciado, tan grotesco y ridículo que viéndolo cuesta creer que no se trate de un autentico personaje de la edad de oro. Un perfecto ejemplo de lo perfectamente que se habían integrado autores y personaje.

Pocos villanos mas enajenados han pasado por las paginas de Batman

Y por si todo eso fuese poco, Breyfogle narraba como quería, y aunque en sus comienzos en la serie optaba por una narración y estructura de pagina bastante clásica, con el tiempo, y como en todas las facetas de su estilo, se fue atreviendo a ir forzándolo todo un poco mas cada vez, a experimentar con los limites probando hasta donde podía llegar. Así con el paso del tiempo le vemos probar con retículas de viñetas angulares, con elementos que se derraman de una viñeta a otra, utilizando la propia capa de Batman como marco de diferentes escenas o prescindiendo por completo de las viñetas y todo ello sin que la narración se resintiese en ningún momento.

Si es que daba gusto verle

Tanto debía gustar su trabajo, y el de sus compañeros tanto al publico como a los editores que entre Detective Comics, Batman y Shadow of The Bat, se ocuparon de contarnos las aventuras de Batman durante seis años, y en colaboración con otros guionistas Breyfogle realizo ademas dos novelas gráficas, Batman: Holy Terror, uno de los primeros Elseworlds de DC, y El Nacimiento del Demonio, la novela gráfica en la que junto a Denny O’Neill contaron el origen de Ra’s Al Ghul y que Breyfogle pintó con un resultado espectacular, porque se ve que su talento tenia pocos limites.

Los talentos de Breyfogle no parecían tener fin

Pero después de aquello su trabajo fue cada vez mas difícil de ver, y probablemente lo mas popular de aquella época fue su salto al Ultraverso de Malibu para co-crear a Prime junto con Gerard Jones y Len Strazewski. Tras eso lo único que podemos encontrar son alguna miniserie que otra por ahí como el Flashpoint original o un año dibujando el Espectro de J.M DeMatteis, y para comienzos del nuevo siglo sus trabajos fueron cada vez mas esporádicos. Trabajo en varias pequeñas editoriales independientes, ilustró libros infantiles, revistas y portadas de discos, realizó trabajos publicitarios y se dedico a vender sketchbooks con sus ilustraciones, comissions y probó suerte con la literatura, escribiendo numerosas historias cortas, poemas y media novela. Un alejamiento del mundo del cómic que aunque seguro que en parte se debió a las estúpidas modas (en los 90 lo que se llevaba era ser un horror que supiese imitar a los de Image) según algunos amigos se debió también al fuerte carácter de Breyfogle y a su incapacidad de callarse cuando veía algo que no le parecía justo, lo que provocó que muchos editores se negasen a trabajar con el.

Y su Espectro es otra lectura de lo mas recomendable

Una situación que comenzó a cambiar en la segunda década del siglo 21, cuando DC llamo a su puerta de nuevo para reunirle con Alan Grant en uno de los especiales del DC Retroactive, en concreto el dedicado al Batman de los 90, un trabajo al que siguió un año después el encargarse del cómic digital de Batman Beyond, trabajos en los que demostró que seguía siendo tan bueno como siempre y que la sombra de Batman era muy alargada. Pero cuando las cosas parecían encaminarse para devolverle al lugar que nunca debía haber abandonado, en 2014 sufrió un infarto cerebral que le dejo parcialmente paralizado el lado izquierdo del cuerpo, lo que siendo zurdo acabó con su carrera como dibujante. Los siguientes años fueron realmente duros para Breyfogle como puede atestiguar cualquiera que le siguiese en sus redes sociales, y aunque en los últimos tiempos había recuperado el optimismo y jugaba con la idea de volver al mundo del cómic como guionista, no tuvo la oportunidad de hacerlo y a semana pasada nos dejo para siempre.

Si es que no había perdido ni un ápice de talento

Como decía al comienzo siempre es triste perder a algún autor al que admiras, pero es mas triste aun cuando son casos como estos en los que la industria, por unas razones u otras, ha dado de lado a gente con tantísimo talento como el que tenia Breyfogle. Pero ahora lo único que podemos hacer por el es recordarle y mantener viva su memoria, algo a lo que espero que hayamos contribuido con este pequeño granito de arena y que voy a continuar con la enésima relectura de sus cómics, que pese a los años transcurridos parece que los años no hayan pasado por ellos.

Se le va a echar muchísimo de menos
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