A veces bucear en el mercado de segunda mano con las monedas que Diógenes va dejando atrás entre los cojines del sofá depara sorpresas de lo más singular, como encontrarme con un comic del que no solo desconocía su existencia, sino que se trata de un comic realizado por uno de nuestros guionistas de comics más ilustres, Enrique Sánchez Abulí, y Alfredo Geniés,  un dibujante del que me avergüenza decir que no había oído hablar jamás en mi vida pero que está dotado de un talento y antecedentes familiares de lo más  destacado. Así que vamos a dar un salto a un futuro cercano vía años ochenta y a conocer a uno de los agentes de la ley más amorales que el mundo del comic ha conocido, Alex Magnum.

Cuantas pequeñas joyas como estas habra por ahi sin que sepa de su existencia…

En un futuro demasiado cercano para resultar tranquilizador la sociedad está en ruinas y el mundo se ha convertido en un gigantesco gueto En el que reinan  el caos y la anarquía. Un futuro desolador donde la policía no solo puede hacer poco para imponer el orden, sino que en muchas ocasiones son responsables de hacer todo lo contrario. Es en ese devastado futuro vive y trabaja Alex Magnum, el policía más chulo, más cafre y más punkarra de todo el cuerpo. Un agente de la ley que tiene tan poco respeto por la autoridad como los criminales a los que persigue y al que no le tiembla el pulso a la hora de ejercer una justicia tan personal que es difícil ver la línea que se supone divide un lado y otro de la ley…

Magnum es un policía con las ideas y las prioridades claras, por peculiares que estas sean

Decían Abulí y Geniés que Alex Magnum le debía mucho a los mundos de Mad Max y Blade Runner, y aunque es cierto que la sociedad que vemos en este comic parece la anárquica y caótica de la primera película trasplantada al futuro hipertecnologico de la segunda, el enfoque que estos autores le dieron a su peculiar personaje acerca a este y a su mundo mucho más al tono gamberro y punk de la revista británica 2000 A.D. (Magnum a ratos casi parece el reverso tenebroso de Dredd) pero pasado por el filtro de la España post-dictadura de la movida madrileña. El humor negro más descarnado, la sátira y una buena carga de crítica social salpican un comic compuesto por muchas pequeñas historias. Un formato, el de historias cortas por entregas en una revista, que no permite desarrollar del todo a su protagonista, aunque eso es algo que no es necesariamente malo.

En este desolador futuro la vida humana vale muy poco

Pero el camino para llegar hasta allí no fue fácil. La idea original del personaje surgió por completo de Alfredo Geniés, pero este, siendo un autor novato no quiso lanzarse solo a esta aventura y busco la colaboración de un guionista solvente, que es donde entra Abulí en la historia. Una colaboración que tardo un par de años en fructificar pero al que Abulí se lanzo de cabeza en cuanto tuvo ante sus ojos el primer dibujo de Alex Magnum. Decididos a colaborar juntos ya solo necesitaban encontrar donde publicar a su criatura, algo que se convirtió en una odisea. La revista Metropol cerró al poco tiempo de presentarles el proyecto, y tras esto fueron rechazados primero por Toutain y más tarde por Norma, pero cuando el proyecto parecía condenado al fracaso, Josep Toutain se lo pensó mejor y Alex magnum vio finalmente la luz en el nº 10 de la revista Zona 84 (1984).

Por portadas como esta no me podía comprar la revista…

Las aventuras de Alex magnum se extendieron durante veintidós entregas en la revista, a la que siguió una segunda colaboración entre ambos autores con la creación del personaje “Moko”. Pero desgraciadamente Geniés no duro demasiado en el mundo del comic y en las últimas décadas se pueden contar con los dedos de una mano (y casi sobran dedos) sus incursiones en este medio, habiendo preferido centrar todo su talento en el mundo de la pintura. Y si digo que desgraciadamente, es porque es una tragedia, Geniés era un grandísimo dibujante de comics como atestigua su Alex Magnum. Viendo su trabajo nadie diría que se trataba de un autor de tan solo veintitrés años y que llevaba poco más de uno como profesional del medio. Su dibujo tenía una frescura y una fuerza tremenda, que acompañada de un enorme talento para el detalle y la anatomía, doto a este comic de una atmosfera opresiva y agobiante que parecerían más propias de un autor veterano. Pero aunque sea injusto responsabilizar de esto tan solo a los genes, no es difícil imaginar que alguien cuyo nombre completo era Alfredo Sommer Geniés debió tener un magnifico maestro en la figura de su padre, el grandísimo Manfred Sommer.

Que gran talento perdió el mundo del cómic

Han pasado más de treinta años desde que nació Alex Magnum pero en muchos aspectos aquel futuro desolador no ha dejado de estar de actualidad pese al tiempo transcurrido y sigue resultando demasiado familiar como para ser cómodo. Una actualidad que ha hecho que ambos autores se hayan planteado retomar el personaje alguna que otra vez, aunque de momento esas buenas intenciones no se han materializado. Pero mientras esperamos a ver si algún día tenemos la suerte de que Alex Magnum ejerza de nuevo su peculiar justicia, siempre nos queda la posibilidad de rebuscar por ahí y buscar el integral que Glenat público en ocasión del veinticinco aniversario de su creación o el álbum que Toutain público en su día recopilando las primeras historias del personaje. Que tanto como por ser un documento histórico del comic que se hacía en aquella época en España como por ser un comic francamente interesante, vale la pena dedicarse a la arqueología comiquera.

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