Rick Remender, pocos nombres pueden hacer que me lance de cabeza a la lectura de un nuevo comic sin saber nada del mismo. Pero claro, hablamos de uno de esos autores que nunca decepciona (Doctor Vudú no existe, es una leyenda urbana divulgada por Diógenes para desprestigiar a Remender) Y eso es lo que ha sucedido de nuevo con Seven to Eternity, un comic en el que Remender hace una de sus escasas incursiones fuera de la ciencia-ficción para lanzarse de lleno al terreno de la fantasía en compañía de su viejo compañero de fatigas Jerome Opeña (Fear Agent, Uncanny X-Force, Punisher, Rage of Ultron ) Y como aquí algunos estamos vivos, tenemos alma y emociones, todas esas normas de la prudencia y el sentido común que otros predican nos entran por un oído y salen por el otro, por eso aquí va una reseña del primer número de un comic que sin duda está destinado a convertirse en otro clásico moderno.

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¡Remender y Opeña juntos de nuevo! ¡¿Que mas se puede pedir?!

El mundo de Zhal se encuentra bajo el dominio absoluto del ser conocido como The God of Whispers/El Dios de los Susurros, alguien con un poder tan absoluto sobre ese mundo que no necesita más que unos susurros, rumores y mentiras en el oído adecuado para hacer que sus enemigos se destruyan entre si y seguir aumentando un poder que ya es casi total. Pero todavía hay algunos como Zebadiah Osidis que se resisten a doblegarse al reinado de terror de su autoproclamado amo y que se refieren a este simplemente como The Mud King. Pero ese orgullo y honor tiene un precio, y Zebediah y su familia han tenido que vivir décadas en el exilio en las montañas siendo incluso considerados como traidores por todos aquellos que han doblado la rodilla ante el monstruo que les gobierna. Pero la paciencia de The God of Whispers se ha agotado y el ultimátum dado al viejo Zebediah para que de una vez le jure lealtad lo único que conseguirá es que la familia Osidis decida que se acabó el agachar la cabeza y esconderse y que el honor no significa nada si este no se defiende…

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Zebediah Osidis puede ser muchas cosas, pero cobarde no es una de ellas

En algunas entrevistas que ha concedido Rick Remender, este  ha dicho que si con Fear Agent su intención era “devolverle las pelotas” al género de la ciencia-ficción, con Seven to Eternity pretende hacer lo mismo con el de la fantasía, y este primer número es una buena muestra de que se toma sus intenciones muy en serio. En este primer número es poco lo que hemos podido vislumbrar del mundo de Zhal más allá de que se trata de un mundo brutal, despiadado y devastado en el que los Osidis han sido sometidos a un completo ostracismo y en el que incluso lo que aquí pueda parecer ciencia rudimentaria en realidad es otra forma de magia (justo lo contrario de lo que suele suceder últimamente en demasiados comics y películas y que casi parecen avergonzarse de utilizar la magia como elemento narrativo) Un mundo en el que, y conociendo los antecedentes de Remender, podemos esperar a que le dé la vuelta a todos los tópicos y convenciones del género fantástico y con un protagonista “Made in Remender”, trágico, atormentado y héroe a su pesar.

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No hay mejor héroe que ese que no quiere serlo

Del trabajo de Jerome Opeña, uno de esos colaboradores habituales de Remender con los que tan bien se compenetra, a estas alturas ya no sé qué añadir sobre su trabajo que no haya dicho en el pasado, aparte de que sigue siendo uno de los mejores y más interesantes dibujantes del momento y que aquí se ha volcado como nunca en un proyecto. Algo comprensible si tenemos en cuenta que él y Remender han estado  pensando en hacer este trabajo junto desde los tiempos de Fear Agent. El nivel de mimo y detalle puesto en cada criatura, en cada edificio, en cada personaje, es increíblemente minucioso y denota que este es un proyecto al que Opeña le tenía muchas ganas, lo que para nosotros los lectores es toda una suerte y un placer visual.

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No hay palabras suficientes para describir el talento de este hombre

Pese a que Diógenes diga lo contrario (esta mayor y ya empieza a chochear) hay ocasiones en las que una primera toma de contacto es más que suficiente para saber que estamos ante algo que va a ser muy grande, y con el Seven to Eternity de Rick Remender y Jerome Opeña sin duda estamos ante una de esas ocasiones. Ahora solo nos queda abrocharnos el cinturón y prepararnos para lo que se prevé que va a ser un apasionante viaje por el terreno de la fantasía de la mano de un par de autores de esos cuyos nombres se han convertido en garantía de calidad.

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