Continuamos hoy donde lo dejamos ayer analizando los motivos por los que he acabado detestando estos mal llamados “salones del manga”. Como apuntaba en el artículo anterior no son los aficionados a los que hay que culpar de esta situación, son casi víctimas de la misma. En quien deberíamos fijarnos a la hora de repartir culpas es en los organizadores de estos eventos que pueblan la geografía española, quienes en la mayoría de los casos no son otros que los dueños de librerías especializadas.

Parece una parodia, pero hay demasiados como él en el mundo real

Que el mundillo del comic no es algo que dé para hacerse millonario es algo evidente para todos. Sí, hay algún autor aquí y allá que da un pelotazo y se forra, pero las posibilidades de ganar ese dineral esta por completo fuera del alcance del penúltimo eslabón de la cadena comercial, los vendedores. El negocio no es lo que era, las ventas de comics se reducen y la inmensa mayoría, por no decir todas, de las librerías especializadas han terminado por tener que ofrecer otros productos para mantenerse a flote, y ahí creo que está la raíz de todo este problema.

Pasar de los cromos de beisbol a las cartas de magic era un paso lógico

A estas alturas debe ser rara la librería que no se dedica a organizar torneos de juegos de cartas y/o rol para sus clientes. Competiciones constantes apelando a la competitividad innata del ser humano. ¿Y quién les suministra a esos competidores todo su material? Los mismos libreros. Raro será conseguir fuera de una librería especializada las figuritas del juego de rol de turno, los materiales para pintarlas, cartas varias, carpetas para guardarlas, tapetes, etc. Los libreros han visto un filón en estos tipos de juegos para remontar sus beneficios y no van a permitir que se seque el pozo.

¿Yu gi oh? ¿Magig? Si, es una tienda de comics

Vale, ya conseguido que tus clientes sean asiduos a los torneos de tu tienda y te compren todo el material necesario y tienes que mantener constante el flujo de ventas. Pero claro, llegara un momento en el que tus clientes ya tengan cartas de sobra para uno o varios juegos y toneladas de figuritas y no puedes sentarte a esperar a que salga una expansión de cada uno de esos juegos, así que ¿Qué puedes hacer? Pues engancharles a mas aficiones y conseguir nuevos adeptos. Ahí es cuando se han dado cuenta de que los salones de comics y manga eran el caldo de cultivo perfecto para ello. Lo de cómo han terminado convirtiendo el “manga” en un cajón desastre en el que cabe todo no me lo explico, pero les ha funcionado.

Si solo les falta cantar aquello de “yo sigo al líder”

De esta forma es como se han dedicado a organizar eventos de comics en los que mostrar a un público más amplio estas aficiones, consiguiendo atraer a un mayor número de potenciales clientes para engancharles a esos juegos de rol. Pero no se paró ahí la cosa, había que vender más, así que lo único que había que hacer era organizar mas y mas talleres absurdos, relacionarlos con el manga de alguna forma vaga, crear  el estado de opinión de que si te gusta el manga te tiene que gustar todo eso también y asegurarte de que te compren a ti lo necesario para desarrollar dichas actividades.

Cartas, kits de dibujo manga… todo lo que uno espera encontrar en una tienda de comics

Porque claro, ¿si te gusta el manga te tiene que gustar la caligrafía japonesa, no? Y si, podrías ir a una papelería de bellas artes y comprar allí unos pinceles y una botella de tinta china, pero es mucho mejor comprar en la librería especializada tu kit de caligrafía manga con unos pinceles iguales, el mismo tipo de tinta pero con una chica sonriente de ojos grandes y pelo de colores impresa en la caja. ¿Y si te gusta la caligrafía japonesa también te gustara la caligrafía gótica, verdad? ¿Que cual es la relación de esta con Japón? … Hombre, uno de los protagonistas de Death Note firmaba con una L mayúscula gótica…

Todo otaku que se precie en el fondo quiere ser un monje medieval

Pero no nos detengamos ahí, un buen otaku también necesita broches de tela, orejitas de gato de peluche, hacer origamis, etc. Y a los japoneses también les gusta el karaoke, y los bailes coreografiados, así que no hay más que organizar estas actividades en la tienda y en los salones. Y ya puestos metamos en el saco también a las lolitas góticas y empecemos a importar trajes y complementos desde Japón  y a dar charlas en los salones, que toda buena chica otaku querrá disfrazarse de muñeca victoriana…

Estamos a solo un paso de que muchas librerías acaben siendo así por dentro

De este modo es como buena parte de las librerías especializadas han pasado de ser sitios en los que se venden comics a convertirse en una especie de escaparate de lo friki en el que se venden un montón de cosas cuya relación con el mundo del comic es como poco distante, siendo generosos. Entrar en una de estas tiendas es exponerte a una saturación tan extrema de todo lo que quieren venderte que uno casi tiene ganas de salir corriendo de allí. Y si eso me pasa a mí que llevo toda la vida leyendo comics no me quiero ni imaginar la impresión que se debe llevar algún pobre inocente a quien le haya gustado la peli de los Vengadores o la serie de Walking Dead y quiera probar con los comics. De lo de cómo por culpa de su aparición y la desaparición de otros puntos de venta de comics el mundillo poco a poco se ha ido al carajo ya hablaremos otro día que eso da para largo.

Y esta es una tienda de las normales, las realmente saturadas parecen sacadas de aquella peli de “Speed Racer”

Así que en eso se han convertido estos llamados salones del manga, en un gigantesco negocio en el que vender comics es lo de menos y en los que si encuentras algún mínimo rastro de comics japonés es mas por casualidad que por otra cosa. Yo normalmente no tendría ningún problema con eso, si la gente quiere dejarse llevar por los libreros y ser simples consumidores que lo hagan. Lo que me jode de todo esto es que en muchas ciudades estos eventos han terminado por suplantar  a los verdaderos salones de comic. Así que quienes no vivimos en Madrid, Barcelona o alguna otra ciudad con algo de variedad en cuanto a salones tenemos que ver con horror como se utiliza el nombre del comic para montar esta “orgia friki” con la que los libreros están manteniendo su negocio a flote y ver también como nos quedamos sin un evento propio relacionado de verdad con el comic.

Qué suerte tienen los catalanes de contar, además de con ese, con un salón de comics de verdad

Pero hay otro lado malo en todo esto, y  es que para conseguir sus objetivos se ha procedido a una radicalización de los aficionados no muy distinta a la que se hace con los hinchas de un club de futbol. Hay que mantener a los “otakus” militantes y combativos, no sea que se den cuenta de que a uno le puede gustar el comic japonés y no apuntarse a todas las demás mierdas que les quieran vender. Así es como uno se acaba encontrando en foros y blogs en los que estos aficionados se quejan de que sus aficiones son marginadas, de cómo no se respeta el manga y el anime, que si los gafapastas del comic europeo les miran por encima del hombro… ¿Quién hace eso? En el evento de comics más importante del país se trae a invitados japoneses y se les trata igual que a los del resto del mundo, el mismo evento en el que autores japoneses son premiados ¿Quién esta marginando el manga aparte de ellos mismos y los organizadores de esos “salones del manga”?

No entiendo él porque me siento tan marginado…

No sé cuanto durara esta moda, supongo que algún día la gente se cansara de esto y se darán cuenta de que no tienen que engancharse a todo para formar parte de un grupo, que no necesitan dejarse un dineral en comprar todo lo que quieran venderles, y cuando esto deje de ser rentable desaparecerá. Y a lo mejor los aficionados hasta se dan cuenta de que eso de otaku siempre fue un término despectivo y que llevarlo con orgullo es un tanto absurdo. Mientras ese día llega no nos queda otra que aguantarnos y esperar a que pase la tormenta.

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