El día en que Alan Moore salvó a DC (XXVII): Jonah Hex #80

A Alan Moore no le gustó como le trató DC y se largo tremendamente cabreado, convencido de que DC le debía más a el de lo que nunca le habían dado ellos. En estos artículos repasamos todo lo que era la DC anterior a Moore, e intentamos ver quién de los dos tenía razón. Hoy nos toca una de vaqueros, el número 80 de Jonah Hex.

¡Culebras! ¡Paquetes! ¡Y mujeres que se pegan por un tío muy feo! ¡Esta serie lo tiene todo! 

La portada de Ross Andru (que también es el editor de la serie) ya nos deja claro que esto va de un paquete y una culebra, ¿cómo vamos a poder hacer una historia entera con esa premisa? Haciendo una cosa totalmente distinta, esa es la solución que nos ofrece el guión de Michael Fleischer, el hombre al que ya habíamos leído en Power Lords con lamentables resultados. Al dibujo tenemos al veteranísimo Dick Ayers y a uno de los creadores del propio Jonah, el recientemente fallecido Tony DeZúñiga.

No pienses en Brokeback Mountain, no pienses en Brokeback Mountain…

Nuestra historia empieza cuando el marshall JD Hart encuentra a Jonah Hex herido de bala en mitad del desierto, deshidratado y a merced de los buitres. Hart revive a Hex y se lo lleva de allí, pero nada más empezar a andar se encuentra con el Sheriff Green, que insiste en que tiene que detener a Hex por el asesinato del gobernador Phelps. Hart acaba cediendo y Hex es llevado a la carcel, donde es curado por el médico del pueblo y le pide a Hart que vaya a buscar una carta que él mismo ha escondido y que demostraría su inocencia. Hart sale a buscarla, pero el verdadero responsable de la muerte de Phelps, un empresario libre de la ciudad llamado Turnbull, no tiene intención de permitirlo.

«-No te vayas nena que donde caben dos caben tres…»

Mientras tanto, empieza una pelea por el corazón de Jonah: Mei Ling, la esposa de Jonah, va a verlo a la carcel cuando se encuentra a una tal Hartley comiéndole los morros al prisionero. Emmie Hartley, a la que Jonah ya había confesado su amor, decide negarnos nuestra ración de lucha libre femenina en el barro y se va, ya que según dice ella misma «Jonah siempre quiso más a Mei Ling». Que manera de ponernos la miel en los labios…

«-Lo íbamos a atar al palo, pero le ponemos la silla para que este bien comodo.»

A todo esto, JD Hart es atacado por los matones del tal Turnbull, que lo capturan y lo interrogan sobre la carta en cuestión. Las cosas se ponen peor todavía cuando un fulano decide que sería buena idea ejecutar a Hex con un nuevo invento llamado silla eléctrica… Que como no hay corriente en el pueblo, funcionaría sólo si le cae un rayo encima. Que digo yo que pa eso lo atas al pararrayos de un campanario y santas pascuas…

Si persigues a alguien por el desierto, asegurate de hacerlo a muchos kilómetros de distancia o tu perseguido tendrá que ser Rompetechos para no darse cuenta…

Pero es entonces cuando Hex consigue escapar con la ayuda de uno de sus amigotes indios, Little Raven, que pone una bomba en la celda de Jonah y le cede un caballo para que pueda salir corriendo a por la carta y de paso ayudar a Hart. Turnbull, que ve a Jonah escapar del pueblo, decide perseguirlo a una distancia prudente y así encontrar de una vez la dichosa carta. Lo que no se es como Jonah no se va a dar cuenta de que el otro lo sigue, si lo hace a través del desierto…

Una vez más, el cazarrecompensas capaz de noquear a Batman demuestra un vicio muy feo de no mirar a su espalda.

Para cuando acaba el número Hart ha conseguido escapar por sus propios medios y en las dos últimas páginas del número vemos como Hex trata de sacar de entre unas piedras la carta en cuestión cuando es encañonado por Turnbull, que trata de coger la carta con sus propias manos. Sin embargo, las piedras no solo esconden el escondite de la carta si no también el nido de la serpiente de cascabel de la portada (¡coño, pues al final si que había culebraca!), con lo que Turnbull es mordido por la serpiente y Hex consigue salirse con la suya, dejando en la última viñeta a Turnbull moribundo en mitad del desierto…

Jonah Hex es de DC Comics, que dispone de él para mandarlo al futuro o hacer películas basadas en el escote de Megan Fox.

El cómic esta dibujado estupendamente, y se nota por qué la serie aguantó cosa de 100 números pese a que el Western ya no fuera un género muy de moda. Sin embargo, el guión de Fleisher no esta a la altura, y aunque es tremendamente mejor que el de Power Lords, la historia es tremendamente tópica y comportamientos «extraños» como el del personaje de Emmie Hartley o escenas que no acaban de ir a ningún lado como la captura de JD Hart y su posterior fuga (que narrativamente no añaden nada más que una ligera excusa para que Turnbull se enfrente solo a Hex al final de número) acaban por bajarle enteros a una historia que no deja de estar por encima de la media de lo que publicaba DC en ese mes. La serie de Jonah sobreviviría un par de años hasta que a DC le dió por mandarlo a un futuro postapocalíptico y enfrentarlo a bichos raros. La cosa no funcionó en absoluto, y hoy en día y tras el New52, Jonah es el sheriff de Gotham en una de las pocas series buenas de la DC de hoy en día. De la película sobre el personaje que perpetraron unos enfermos el año pasado, mejor no hablar…

La semana que viene, Superboy 49.

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Nayuki
20/08/2012 11:43

A mi padre que le encanta el genero Western nada mas ver lo de la silla eléctrica habría dejado de leer la historia XDD recuerdo que una vez cambió una película porque el prota iba a poner una denuncia en vez de liarse a tiros

AnonimusUser
AnonimusUser
21/08/2012 16:17

«…hoy en día y tras el New52, Jonah es el sheriff de Gotham en una de las pocas series buenas de la DC de hoy en día.»

Aca va mi pregunta, ¿porque se llama la serie actual de Jonah, All-Star Western, si Gotham «queda» en la costa este?