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La Legión de Súper-Heroes: Inspirando al pasado desde el futuro

Aunque a día de hoy por suerte siguen habiendo grandes cómics que leer tanto en Marvel como en DC, hay ciertos personajes y grupos que o están en el limbo editorial o deberían estarlo teniendo en cuenta su estado presente, y por eso estas ultimas semanas me he dedicado a leerme las aventuras de la Legión de Súper-Heroes de los años setenta. Una etapa muy clásica y divertida que no ha soportado mal el paso del tiempo (mucho mejor que sus primeras aventuras) con un ritmo que puede parecer frenético a los lectores acostumbrados a sagas que se eternizan para llenar el recopilatorio. Y en un numero de esa etapa, el 234 de Superboy & the Legión of Súper-Heroes mas concretamente, me he encontrado con cierto villano que realizo aquí su única aparición y que a medida que avanzaba la historia me iba resultando mas y mas familiar… Así que toca hacer un poco de arqueología, meternos en una burbuja temporal y viajar hasta el año 1099 (o 2077) para descubrir en ese futuro al posible ancestro de un personaje de nuestro pasado.

Que locos eran estos comics…

En esta aventura nos encontramos a Shrinking Violet guiando a un grupo de sus compañeros de la Legión en una misión de rutina, recoger las escamas radiactivas de unos dragones espaciales que los habitantes de su mundo utilizan para conservar sus poderes de reducción de tamaño que les permiten sobrevivir en su mundo de Imsk, que periódicamente se contrae (rutina para la Legión significa algo muy diferente que para nosotros). Pero las prisas de Colossal Boy provocan que uno de esos dragones reaccione de forma explosiva bañándole a el y a sus compañeros en su radiación, combinándole a el, Saturn Girl, Shrinking Violet y Lightning Lad en lo que se conoció como el Composite Legionnaire, una gigantesca criatura irracional con los poderes de los cuatro Legionarios. (por cosas como estas adoro a la Legión)

Y como les gustaba en DC lo de combinar a sus personajes

Una criatura que acaba viajando hasta la Tierra creando el caos a su paso y que ni siquiera el poder de sus compañeros puede detener, lo que obliga al Presidente de la Tierra a recurrir a medidas drásticas… contratar a un caza recompensas para que detenga esa amenaza. (Y que me expliquen como cree el Presidente que un hombre con armas va a ser mas eficaz que toda la Legión)

¡Eso no es un arma, son tubos de plástico pegados entre si!

A ese caza recompensas nos lo habían presentado unas paginas antes Gerry Conwaty Jack Abel en una historia paralela que parecía no tener nada que ver con la principal. En ella nos encontrábamos con ese hombre conocido solo como Bounty (y que en el Who’s Who de la Legión, su única otra aparición, se revelo que se llamaba realmente Jaeger Tallspirit) dando caza a un criminal que llevaba treinta años viviendo una pacifica existencia en un mundo deshabitado pero cuya cabeza aun tenia precio. Sin mostrar piedad alguna Bounty dio caza a este anciano, jugando con el como un depredador con su presa, persiguiéndole por las llanuras de ese mundo y disparándole en el estomago de forma despiadada matándole casi en el acto. Definitivamente Bounty no era un tipo muy simpático, pero había algo en el extrañamente familiar…

Si eres culpable estas muerto…

Volviendo al presente (o al futuro, o al pasado, que uno se liá con estos cómics) nos encontramos con Bounty apuntando con la mira telescópica de una de sus muchas armas (pobremente disfrazada y que parecen una serie de tubos pegados de cualquier manera) al Composite Legionnaire justo antes de dispararle con una munición, sacada sin duda de uno de sus múltiples bolsillos, capaz de arrasar ejércitos enteros. Porque Bounty no es alguien que haga las cosas a medias, aunque para su sorpresa su objetivo apenas parece inmutarse y le lanza por los aires de un manotazo.

A ver si es que ha sido mala idea la de contratar a este tipo para detener esa amenaza…

Pero Bounty no va a dejar las cosas así, y mientras el tira y afloja entre el y su objetivo les lleva por todo Metrópolis (mientras los Legionarios buscan una forma de salvar a sus compañeros) el caza recompensas saca de su arsenal otra arma ridículamente grande, un misil sub-nuclear que sin duda sera capaz de hacer mella en su presa. Aunque en quien no hace mella es en Superboy, quien se interpone en el camino del misil para salvar a sus compañeros.

Al menos no ha sacado ese misil de uno de sus bolsillos

Un Superboy que le recuerda a Bounty que dado que el uso de armas nucleares esta prohibido en la Tierra el ha incumplido la ley y es ahora el criminal, lanzándole por los aires de un puñetazo, haciéndole caer al vacío mientras lloriquea y suplica por su vida solo para ser salvado en el ultimo instante por la Princesa Projectra.

Pobre Bounty, sin sus armas no es nada

La carrera de Bounty fue tan corta como ridícula, pero había algo en ese personaje tremendamente familiar. Y no se trata solo de que superficialmente parezca que Gerry Conway había co-creado otro Castigador, que también, que no hay mas que ver esas pobladas cejas y ese pelo en forma de “pico de viuda” para darse cuenta de que este tipo podría ser un descendiente de Frank Castle poco aficionado a ir al peluquero. (en la portada directamente parecían gemelos)

Conway parecía de ideas fijas

Pero hay algo mas en Bounty tremendamente familiar, quizás sea esa afición a las armas enormes grotescamente dibujadas, quizás ese brillante brazo metálico, o puede que sea ese uniforme lleno de bolsillos… ¿Y quien tenia diez años cuando se publicó este cómic y era fan a muerte de la Legión de Súper-Heroes?

De Liefeld se podrán decir muchas cosas, pero no que no sea entusiasta

Efectivamente, Rob Liefeld, el creador de Cable, adoraba los cómics de la Legión y tenia la edad justa en aquellos años para quedarse impresionado con lo que leía en ellos. Pero siendo Liefeld como es parece que en lugar de sacar su inspiración para crear nuevos personajes de las extraordinarias proezas de los Legionarios, de sus coloridos uniformes y espectaculares poderes, lo que le marco fue este triste mercenario que apareció una única vez y que se caracterizaba por ser un tipo hiperviolento que disparaba primero y a lo mejor después ni preguntaba. Que es cierto que Liefeld probablemente negaría cualquier inspiración si se le preguntase, que a lo mejor todo esto no es mas que una coincidencia extraordinaria y cósmica o que ni se acuerda de Bounty (aunque a Cable lo creo solo trece años después de esa aparición de este personaje) y que esto fue fruto de su subconsciente haciendo horas extra en los 90 Pero el cómic esta ahí, este personaje es como es y Cable también…

¿Separados al nacer? ¿Tiene Bounty un clon que viste una armadura llena de pinchos? ¿Recuperara Bendis a Bounty para que se convierta en el líder de la Legion de Heroes Sustitutos?

Por cosas como estas vale la pena ponerse a releer cómics viejos, porque casi todo esta ya inventado y no es difícil encontrar en ellos los origines de multitud de tramas y personajes que nos encontramos hoy en día o en pasados no tan remotos (luego están los casos mas descarados como ese Bendis que ahora parece que va a contar OTRA VEZ la Saga de la Gran Oscuridad, sigh). Pero “coincidencias” y bromas a un lado, también vale la pena releer estos cómics porque allí nos podemos encontrar historias muy divertidas que iban al grano y mantenían el lector en tensión, incluso si leídas hoy en día resulten un poco tontorronas en ocasiones. Por eso yo voy a seguir leyendo esta etapa que cada vez me esta acercando mas a mi era favorita del grupo, la de Levitz, que por supuesto que reseñare en su momento ya que vale mucho la pena descubrirla.

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