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Odio a Cable: Un rencor que durará toda la vida

Hoy se estrena Deadpool 2, una película que a algunos les gustará y a otros no, con la que unos se reirán y otros no. Y puede que algunos crean que es buena idea ponerse a leer cómics sobre Masacre -el nombre de Deadpool en castellano, sí- y Cable, y se les ocurra buscar la primera aparición de Cable y como se encuentra por primera vez con Deadpool. No lo hagais. No porque quiera boicotear a nadie ni nada parecido, no lo hagais por vuestro bien. Por vuestra salud mental, por vuestra cordura, por Tutatis y por Belenos, no lo hagais. Lo que viene a continuación es algo totalmente visceral que he reprimido durante años, un rincón de mi mente que grita y jamás ha cerrado sus heridas, lleno de odio y rencor como a vosotros os gusta. Perdonadme, pero un día es un día y la ocasión lo merece. Os dejo con un documento único en la historia de Brainstomping, un post mio en el que realmente se rezuma el odio irracional que vuestro morbo desea:

¿Para que boicotear cuando puedes odiar?

El día en el que Cable nació yo todavía creía en la navidad y los seres imaginarios. El día en el que Cable nació la vida tenía color. El día en el que Cable nació yo todavía pensaba que los 80, a pesar de la contaminación y las jeringuillas usadas en cada esquina todavía se parecían en algo a lo que M’Rabo añora con tanta nostalgia. El día en el que Cable nació yo todavía estaba vivo. El día en el que Cable nació yo no me enteré de que Cable existía, porque afortunadamente aquí Nuevos Mutantes se publicaba con bastante retraso y su primera aparición tardaría hasta 1992 en ver la luz por estos lares. Y alguno me dirá «bueno, entonces no es para tanto, pudiste disfrutar de Street Fighter II, de Claremont en X-Men y todas esas cosas una temporada más» y se equivocará. Maldita sea, claro que se equivocará.
¡APARTA TUS MANAZAS DE LOS NUEVOS MUTANTES, PEDAZO DE ESCORIA!

Porque Uncanny X-Men, Wolverine o X-Factor eran series que Forum-Planeta sí que llevaban al día, y las plagaban de secciones de noticias sobre lo que «estaba por venir». Y aquellas secciones se pusieron a hablar de los planes de publicación de Marvel, de como iban a sustituir mi serie favorita, New Mutants, por otra llamada X-Force. Y que en ese grupo el único miembro original del grupo iba a ser Bala de Cañón, mientras el resto serían los desechos de Factor X -Rictor y Bum Bum- y una banda de frikis con los dientes apretados llamados cosas como Shatterstar, Feral, Domino o -maldita sea su estampa- Cable. El puto Cable. Cable, el nuevo líder de los Nuevos Mutantes, un tipo con ojo biónico y pistolón muy gordo. Ya se podía meter el pistolón por el culo y apretar el gatillo, el hijo de puta.
Cada vez que veo a alguien homenajear esta portada me dan ganas de partirle los brazos y luego metérselos en una prensa hidráulica para que no vuelva a dibujar.

Os repito que yo era un niño. Un niño dulce y soñador, un chavalillo con ojos de pilluelo que se había criado leyendo a Claremont, a Byrne, a Simonson. Para mi todo era campo y hasta me gustaban los 4 Fantásticos de Englehart, pero mi serie favorita era la de aquellos chavales de 14 a 16 años que se dedicaban a crecer en los 80 viendo Magnum y pegándose contra centinelas, alienígenas, demonios interdimensionales y hasta sus propios profesores. Los Nuevos Mutantes había sido una serie que había empezado a leer durante la etapa de Sienkiewicz -y no, no salí corriendo espantado, me gustaba lo que veía a pesar de ser «raro»- y por el camino había sido dibujada por nombres como Nowlan, Leialoha, Brigman, Leonardi y mi favorito por lo «macarra cartoon», Brett Blevins. No era yo tan repollo como para saberme de memoria los nombres de los autores ya por entonces, pero sabía que esto estaba mejor y aquello peor, y cuando Claremont dejó la serie en manos de Louise Simonson ni lo noté, porque seguía estando en buenas manos.
Los Nuevos Mutantes le mangoneaban a Magneto, ¡a Magneto! ¿Por qué leches le iban a obedecer a un media mierda con un pistolón?

Pero ya digo que New Mutants se publicaba en España con bastante retraso, y por eso cada vez que Forum publicaba un crossover mutante -Inferno, Proyecto Exterminio, La Guerra de la Evolución y demás- te spoileaban la serie lo más grande. Y claro, a veces veías las consecuencias de eventos gordos antes de tiempo, te preguntabas por qué no estará tal o cual personaje y lo que es peor, te horrorizabas al ver el nuevo uniforme de fulanito o menganito porque tenía muchos bolsillos y era horrendo. Y claro, entre ilustraciones en blanco y negro y crossovers es como conocí a Cable en uno de los annuals de Los Nuevos Mutantes, el de 1990 con el crossover «Días del Futuro Presente». Afortunadamente el cómic sólo tenía a Liefeld en la portada, pero la presencia de Cable se notaba en todo el cómic, con todos los personajes preguntando por Cable y hasta el mismísimo Reed Richards pidiéndole su opinión. Entendedme, era el primer crossover entre dos de mis series favoritas y Reed Richards solo hablaba con el puto Cable. No con Sam, ni Berto, Warlock o Illyana, con Cable. Anda y que le den por…
Claro que el annual lo dibujaban Terry Shoemaker y Chris -glup- Wozniak. Los que hayáis leído Excalibur sabéis como las gastaba Wozniak…

La siguiente aparición de Cable que leí creo que fue en X-tinction Agenda -lo que aquí se llamó Proyecto Exterminio- y aquello si que estaba dibujado por el horror de los horrores, Rob Liefeld. Tras años de considerar a Al Milgrom o Keith Giffen como un «malos dibujantes», Liefeld me dió la lección de humildad de mi vida. Aquel cómic estaba dibujado de forma horrenda, nada se aguantaba, se leía mal -yo todavía no sabía nada sobre narración y los 90 iban a correr a enseñarme a apreciar todo lo que había tenido- y en general el famoso Liefeld era insufrible muy malo. Que ya había visto a Liefeld años antes en Atlantis Ataca y en una parodia de Invasión que hicieron en Uncanny X-Men, pero el contacto del Liefeld «regular», el que dibujaba Los Nuevos Mutantes no podía haber sido peor. Durante ese crossover los Nuevos Mutantes cayeron como pichones, y me quedo claro que así era como se creaba esa transición a X-Force. Los personajes con los que había crecido ya eran irreconocibles, el protagonista absoluto era Cable y Forum publicó a bombo y platillo un recopilatorio de los tres números siguientes de Los Nuevos Mutantes retitulandolo algo parecido a «X-Force: El Origen» o algo así, no estoy seguro porque por supuesto me negué a comprarlo.
Y sí, cuando este cómic apareció en el kiosko me negué a comprarlo. Me tuve que leer el final de la saga de Dani y Asgard en inglés años después, pero mereció la pena dejar al mierda ese en el kiosko. Que se pudra.

Cable es basura, Cable es escoria. Con los años me enteré de las presiones injustas a las que se vió sometida Louise Simonson y que acabarían provocando su salida de Los Nuevos Mutantes, los mamoneos de fondo y como Bob Harras entregó en bandeja la franquicia estrella de Marvel a dos dibujantes de medio pelo que acabarían apuñalándolo por la espalda. Sería flaco consuelo el saber que los creadores de mis Nuevos Mutantes, los buenos, no tuvieron nada que ver con aquella aberración, con aquel asesinato de mi yo inocente que pensaba que todos los tebeos eran buenos. Cable, aquel mamarracho insolente que osó llamar dentro del cómic Nuevos Mutantes a los Nuevos Mutantes -algo que jamás había ocurrido antes en setenta y pico números de la serie- ha tenido una larga vida como personaje, ha crecido en popularidad más que sus «protegidos» y ahora va a tener el coprotagonismo de una película basada en sus espantajos, en sus monstruitos. En Domino, Estrella Rota y esas mierdas. Sí, odio a Cable. Lo odio con todas mis fuerzas, el odio que muchos creen que le tengo a DeFalco o Jim Lee esta destinado a ese personaje, no a Rob Liefeld. Cuando a principios de este siglo Cable pasó a un segundo plano y al olvido que se merecía me alegré, cuando reapareció con su «hija adoptiva» me leí aquel crossover esperando que alguien matara a Cable. Cuando Cable se largó al futuro con la niña albergué la esperanza de que se quedara allí y nunca volviera, y cuando el muy canalla volvió, fundó otra X-Force y se creyó que iba a perdonarle todos sus pecados, no lo hice.
Hubo un momento a mediados de la década pasada en el que Marvel se pensó que los fans de mutantes eran nostálgicos de los 90. Y ahi le tienes al mediamierda, con un pistolón más gordo todavía.

Te odio a muerte, Cable. Con todas mis fuerzas. Eres el único personaje cuya serie me niego a leer sean quienes sean sus autores, jamás, no, no pienso pagar un céntimo para que sigas con vida. Ya podían resucitar al mismísimo Jack Kirby, ya podía realizarla Walter Simonson al completo, poner como dibujante a Alex Toth o a Harold Foster, que la escriba Alan Moore o Carlos Giménez, me da absolutamente igual. No pienso leerla ni aunque Paco Roca se encargue de ella, ja te mueras Cable, eres lo peor y lo único que te mereces es el olvido.
Que conste que contra Josh Brolin no tengo nada, es solo Cable. El puto Cable.

Y sin embargo, hoy voy a ver tu puta película.
Ya, ya sé que que no me cuesta nada seguir con mis treinta años de odio. Pero es que claro, no es una película de Cable o X-Force -que anda que no disfruté con la X-Force de Milligan y Allred, ojo- es Masacre 2. Y se va a reir de Cable, de X-Force, y le preguntarán a Estrella Rota si le gustan las películas de gladiadores. Y sí, Rob se llevará un cheque bien gordo por los royalties, pero Cable seguirá siendo un mierda y ojalá se convierta en el hazmerreir de todos los mutantes. Porque es lo que se merece. Si el lunes publico un post sobre la película, ya sabéis de que pie cojeo. Porque da igual lo que haga Josh Brolin, James Robinson, Joe Casey, Carlos Pacheco o Joe Ladronn, Cable seguirá siendo un mierda.
¡Y TUS PADRES NO SE QUERÍAN! ¡ERES UN ABORTO DE MIERDA A TODOS LOS NIEVELES!

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