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María y yo de María y Miguel Gallardo – El emocional e íntimo retrato de una hija y su padre

Hasta hace literalmente unos días Miguel Gallardo no era para mi mas que un nombre en la historia del cómic español, un autor que sabia que había sido muy importante a finales de los setenta y a lo largo de los ochenta por sus cómics gamberros contraculturales y principalmente por ser uno de los padres de Makoki. Pero los años han pasado, Gallardo ha madurado como persona y como autor y ahora es padre de alguien mucho mas importante y real, es el padre de María. Y es a través de su relación con ella durante fin de semana de vacaciones en un resort, de las dificultades que conlleva el moverse por un mundo que no siempre esta preparado para su autismo y sobre todo del enorme cariño mutuo que padre e hija se profesan, que Gallardo ha parido una de esas obras que todo el mundo debería leer.

Es uno de esos cómics que hay que leer


Durante unas vacaciones María y su padre Miguel viajan de Barcelona a Gran Canaria, donde habitualmente reside ella, para pasar una semana juntos en un resort lleno de turistas, tostándose al sol junto a la piscina, atiborrándose en el buffet libre, jugando con la arena en la playa y sobre todo disfrutando de su mutua compañía. Unos días de reposo en los cuales, y a través de los ojos de un padre, podremos atisbar el día a día de una niña muy especial a la que no siempre le resulta fácil el encajar en este mundo de prisas y agobios en el que vivimos, pero a la que la que todo el que la conoce acaba adorando.
Cotidianidad y emotividad van de la mano en María y Yo

El argumento de este cómic puede sonar extremadamente simple, y me atrevería a decir que ni siquiera tiene argumento, se trata tan solo de retazos de unos días de vacaciones que Miguel Gallardo comparte con los lectores para que podamos conocer a María, y con ello ha creado uno de los cómics que mas me ha emocionado y con los que mas he disfrutado en mucho tiempo. Un cómic que ademas cuenta la peculiaridad que lo compre gracias a la recomendación directa y personal del propio Miguel Gallardo, quien con su cercanía y humildad supo vender tan bien su obra que no me quedo mas remedio hacerme con ella, algo por lo que tengo que estarle muy agradecido.
Tan buen vendedor como autor

Y le estoy agradecido porque gracias a este cómic he descubierto a un Miguel Gallardo muy diferente de la imagen que me había formado de el. Pese a que a mi todo aquello de Makoki y la contracultura me pillo algo pequeño, en una época en la que para mi solo existía Bruguera y los superhéroes, el suyo era un nombre que siempre acaba encontrándome cuando se hablaba de los grandes del cómic español de las ultimas décadas, aunque siempre lo encontraba asociado a un determinado tipo de cómic muy propio de una época ya pasada. Pero con María y yo he descubierto a un Miguel Gallardo completamente diferente, a un autor maduro que aunque no reniega de su pasado ha encontrado nuevas formas de contar historias y sobre todo nuevos intereses que le han convertido en un autor muchísimo mas interesante.
Hay autores que envejecen como los buenos vinos

Es cierto que quizás a primera vista este cómic no parezca para todo el mundo, pero toca unos temas tan universales que resulta difícil el no identificarse con ellos. Y aunque el estilo gráfico también pueda echar atrás a mas de uno, un estilo que Gallardo ha simplificado aquí hasta el extremo (sin perder funcionalidad o legibilidad) ya que se trata de un cómic realizado a partir de los bocetos rápidos que este hacia cada noche a boli resumiendo lo que les había acontecido a María y a el durante el día, es tan fácil sumergirse en esta sucesión de anécdotas entrelazadas solo por sus protagonistas, que ese primer rechazo inicial pasa enseguida.
Lo simple y caricaturesco no son un obstáculo para disfrutar de este gran cómic

Pero pese al tema que trata y de su relación tan directa y personal con este, Miguel Gallardo no nos cuenta una historia ñoña y sensiblera, sino un brutalmente retrato honesto y muy intimo del enorme cariño que María y el se profesan , sin ningún tipo de filtro o animo de endulzar la realidad, mostrándonos los momentos mas bonitos del día a día como los que no lo son tanto y las dificultades que tiene una persona con autismo para desenvolverse en el día a día, muy alejado de los tópicos a los que la ficción nos ha malacostumbrado.
No todo es un camino de rosas en la vida de María

Y pese a que en su momento muchos le consideraron un loco por querer realizar un cómic a priori tan poco comercial, el boca a boca y la enorme calidad del mismo han hecho que María y yo ya vaya por su octava edición, que se haya traducido ya a multitud de idiomas, que se haya rodado un documental sobre el mismo y que cuente con una segunda parte, María cumple 20 años. Pero es que como decía mas arriba, en el fondo este cómic toca unos temas que son universales independientemente de donde vivamos o de nuestras circunstancias personales y que podemos meter en la misma categoría que el Píldoras Azules de Frederik Peeters o el Arrugas de Paco Roca entre otros (unas “similitudes” con este ultimo que propicio que Roca y Gallardo realizasen un cómic juntos sobre el tema, Emotional World Tour, cuya lectura aun no ha caído pero caerá)
Da gusto ver como en ocasiones el talento es recompensado

Por mi parte no tengo mas que añadir, solo recomendar una vez mas la lectura de este cómic (que Astiberri ha publicado en una bonita, cuidada y económica edición) en el que Miguel Gallardo, con la misma herramienta que le ha servido para interactuar mejor con su hija, sus dibujos, nos nos ha dejado asomarnos a su vida y a la de su hija para compartir con nosotros una gran historia que no va a dejar indiferente a nadie.

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