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El día en que Alan Moore salvó a DC (XXIX): World’s Finest Comics #299

Y llegó el día, hoy analizamos el último cómic que DC sacó a la venta en el mismo mes en el que Alan Moore empezó a trabajar para ellos en la Cosa del Pantano. Han sido varias semanas destapando algunas agradables sorpresas y algunos de los peores cómics que ríete tu de algunos desmanes de la actual era Didio/Johns/Lee, pero hoy esta serie toca a su fín con el número 299 de World’s Finest, una serie clásica de DC que juntaba a Superman y Batman en un mismo título:

Batman decapitando a Superman, el sueño de más de un Marvelzombie…

La portada de Ed Hannigan y Klaus Janson nos incita a pensar que Batman debe estar poseido o algo así y va a descabezar a Superman. O eso, o es que es una premonición del final del Dark Knight Returns que Miller realizaría unos cuantos años más tarde. El interior es de David Anthony Kraft al guión y Gene Colan con Steve Mitchell al dibujo. El caso de David Kraft es curioso, porque no deja de ser un hombre que se centró fundamentalmente en la crítica de cómics (era el fundador de la revista Comics Interview, que aguantó en el mercado todos los ochenta hasta su cierre durante la pesadilla de los noventa) pero que a finales de los 70 estuvo trabajando para Marvel en Defenders o She Hulk. Su estapa en DC se reduce a World’s Finest, y es un tipo que siempre se caracterizó por hacer algo más que historias de tontainas en mallas pegándose unos con otros, introduciendo temas morales y demás. ¿Quiere eso decir que estamos ante una buena historia? Veremos…

En New52 y según esa luminaria llamada Geoff Johns (o su clon malvado, vete a saber) Batman lo que trata es de vengar la muerte de sus padres. Alguno no entiende los personajes que escribe…

El cómic continúa directamente el número anterior, en elque por lo visto Superman y Batman se derrotaron a algo llamado «El Panteón» durante una saga de cosa de tres números. Por lo visto se les ha escapado uno de sus miembros, un tal Zeta, y ambos se disponen a entrar a algo llamado el «árbol cósmico» para cazarlo. Sin embargo, Batman le echa en cara a su compañero algo que pasó en el número 1 de Outsiders, en el que por lo visto Superman se negó a echarle un cable por una cuestión de leyes internacionales; Superman se pasa por el forro de la capa las leyes de planetas extraterrestres pero respeta a rajatabla las leyes de la tierra, ¿que sentido tiene eso? El Hombre de Acero se justifica diciendo que las leyes conforman la civilización y Batman reafirma su compromiso con la justicia. Y entonces se ponen manos a la obra para cazar al tal Zeta.

¿Cual es mejor sonido de teleportación, POIT o BAMF? ¡Espabila, DC!

Al entrar en el dichoso árbol se encuentran con Zeta, que ha tomado una postura muy new age asi en plan meditación y les viene a decir que el Panteón era solo una pequeña parte de algo muy gordo que estaba por venir, y que si quieren detenerlo tendrán que hacerlo cada uno por separado. Los dos aceptan separarse y Zeta teleporta a cada uno a un planeta distinto (los superhéroes ya sabemos que son un poco ceporros y se fían de todo el mundo). Así, Batman aparece rodeado de unos alienígenas que le hablan de que piensan usar el Árbol Cósmico para colonizar la tierra pacificamente, pero que otra facción llamada el Partido del Genocidio planea llevar a cabo esa colonización al viejo estilo, exterminando a los nativos y todo eso. Batman se queda mirándolos pensativo, en plan «¿que cuernos es una colonización pacífica? ¿La de Asgard en Oklahoma, que en el mundo real no habría durado ni cinco minutos antes de que George W Bush le tirara las nucleares encima?»

Nota mental: Antes que ponerme chulo con nadie, comprobar que el color del sol no sea ROJO.

Superman por su lado se encuentra con más marcianos aún más peculiares, porque son tres sabios llamados «pasado, presente y futuro». Y cada uno de ellos habla de eso, del pasado, presente y futuro. El caso es que proclaman a Superman como el todopoderoso salvador de su pueblo y van por ahí de paseo hasta que se encuentran con un guardia pelín escéptico que trata de probar el poder de Superman. Y le clava una lanza. Y Superman se pone a sangrar. Los guardias deciden pegarle una paliza y capturarlo, mientras los sabios salen corriendo lamentando su equivocación y alegrándose de que el único coste de su fallo sólo fuera la vida de Superman… ¡Hay que ver que pandilla de hijos de puta!

Ay que marinena eres cuando te quedas sin poderes, que te asusta cualquier chorrada que te diga un sapo verde…

Cuando llevan a Superman donde el jefe de los guardias esos, le pregunta que carajo ha venido a hacer. Superman es, bueno, es Superman, y le dice una de las suyas, to solemne: «Vengo a prevenir la destrucción de una raza entera». El jefe da por supuesto que la raza en cuestión es la suya propia (entendamonos, es el jefe de la facción progenocidio que quiere acabar con la Tierra) y lo manda a reventar cabezas al «templo» que controlan los antigenocidio (que son los extraterrestres con los que esta Batman). Superman, sin tener ni idea de por donde va, se mete a la cueva que lo llevará hasta la parte superior del árbol donde está el templo de las narices. Sin embargo, nada más entrar en la cueva se encuentra a otro de los frikis, supongo que presente, que le dice que fueron ellos los que programaron al Panteón ese al que habían apalizado al principio de la historia y no se que historias de que la Tierra está acabada y que tiene un plan terrible que acojona tanto a Superman que decide dejarse de covachas y trepar por el árbol directamente. No lo olvidemos, aquí Superman esta sin poderes y con una herida en el pecho, asi que el guionista nos habla de lo heroico que es el Último Hijo de Krypton por ignorar el dolor y todo eso, cosa que me hace pensar en que en ese caso la Liga de la Justicia debería estar protagonizada por la señora que sufría las hemorroides en silencio y sus compañeras de sala de espera en el médico. Porque soportar el dolor de culo debe ser muy heróico.

Que digo yo que si Batman estaba bajando del árbol, y Superman estaba cayendo, en algún momento han tenido que cruzarse mientras Superman subía y Batman bajaba. 

Y cuando Superman esta ya reventao de escalar y se va a caer y esmorrarse contra el suelo con un dolor breve pero muy heróico, aparece Batman y le salva el culo, enorgulleciéndose de ser amigo de un tío con tantos cojones como para superar el dolor y trepar tanto (pues tu serás Batman, pero muérete de envidia que no eres amigo de Juanito Oiarzabal, ¡hala!). Una vez ha descansado un poco, Superman le cuenta a Batman el horrible plan de Presente: el Árbol Cósmico esta muriendo, y la única forma de sacar adelante a su raza es construyendo uno nuevo a costa de la raza humana; ninguna de las dos facciones es consciente de lo desesperado de la situación, y Presente ha estado manipulándolas para que abran el portal a la Tierra del templo así hacer crecer el nuevo árbol cuanto antes; Presente morirá si no consigue un nuevo árbol. Por otro lado, del partido antigenocidio también mienten, porque por lo visto su idea de colonización pacífica consiste en «dejar que el árbol nuevo crezca en la Tierra», lo cual provocaría terremotos y de todo que se cargaría igualmente a la humanidad, pero de forma «más natural». Lo peor de todo es que Presente se ha guardado un as en la manga, y ha mandado a un fulano bomba kamikaze para que se meta en el centro de la luna y reviente, provocando una lluvia de meteoritos sobre la Tierra y cargándose toda la vida en ella.

Cuando Zod decía lo de «¡arrodíllate, hijo de JorEl!» sonaba mejor… Pero es que claro, no tenía un hacha.

Superman y Batman vuelven al Templo, donde los alienígenas lo acusan de traidor por traerse a un extranjero. Batman se defiende diciendo que Superman es un espía, que lo ha capturado y que va a demostrar su lealtad ejecutándolo. Estaba ya tan feliz Batman a punto de cortarle el cuello a Superman, cuando lo empuja contra el árbol y le dice que corra y se meta dentro, que por ahi se vuelve a la Tierra. Superman recupera sus poderes al volver a su planeta, y corre a la Luna para agarrar al tío bomba, lo manda con viento fresco al vacio del espacio y se queda a gusto viéndolo reventar sin dañar a nadie. Sin embargo, cuando vuelve a la Tierra para entrar por el árbol cósmico y arreglar el asunto, se encuentra que el dichoso árbol ha desaparecido, dejando a Batman perdido vete tú a saber donde y emplazándonos a conocer el final de la historia en el número 300 de World’s Finest Comics.

¿Tú crees que Siegel, Schuster, Finger o Kane aparecen mencionados por algún lado? Pues va a ser que no, porque sólo los mencionaban en las series que protagonizaban en solitario…

No estamos ante un mal cómic, más bien todo lo contrario a pesar de que su enrevesadísima historia se bastante confusa y el autor este autojustificando la trama cada cinco minutos a golpe de exposición. Sin embargo, es de agradecer que el cómic cuente tantas cosas en un sólo número, algo que ni de coña veríamos en un cómic de hoy en día. La historia continuaría con un especial dibujado por gente como Texeira, Ross Andru o George Pérez en el que Superman acaba siendo ayudado por la Liga de la Justicia y los Outsiders para solucionar este desaguisado mientras Batman viaja por el tiempo y los Titanes se acojonan de miedo al ver como la Tierra se llena de terremotos. Al final Superman y Batman hacen las paces y allá penitas, que en menos de un par de años TODOS VAN A MORIR DE FORMA HORRIBLE EN CRISIS, Y NADIE SE ACORDARÁ DE ELLOS. Perdón, ha sido un pronto. En realidad tanto Superman como Batman no murieron, sólo sufrieron unos cuantos cambios en su pasado y ACABARON MURIENDO DE FORMA HORRIBLE EN FLASHPOINT, para ser sustituidos por sus versiones con alzacuellos de Jim Lee. Vaaaale, no tenía que haber dejado las pastillas…


La semana que viene la resolución final de todos estos artículos, analizando lo que hemos estado viendo todos estos meses y respondiendo por fín a la pregunta sobre si es cierto que Alan Moore salvó DC o la editorial se salvó a si misma.

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