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Top5 de los peores cómics de 2010 según Brainstomping.

Y hoy se acaban los tops estos, porque se acaba el año y, sinceramente, podríamos seguir con esto de los tops hasta la saciedad, pero cuando ya llevas hechos unos cuantos llega a aburrir. Bueno, en mi caso éste es el primero que hago, pero ¿qué le voy a hacer? Soy un ser muy vago. Habíamos dejado al pobre señor M”Rabo disfrutando de lo mejor que este año pasado había dejado entre nosotros en el mundo de la viñeta, con lo que, en efecto, hoy nos toca hablar de lo peor. Y ha sido mucho. Y muy malo. Debería hacer un top más grande, pero como no me pagan por palabra (de hecho, no me pagan en absoluto) conformaos con ésta lista de los cinco peores cómics del año…

Nº5

Shadowland


Daredevil es el líder de un clan de ninjas asesinos de la Mano, y trata de usarlos para el bien. Para entendernos, Daredevil esta intentando cambiar desde dentro a una secta de fanáticos que anula la personalidad del individuo para convertirlo en una herramienta a las órdenes de los líderes del grupo. Obviamente, la personalidad que acaban anulandose es la de Daredevil… Y así empieza Shadowland. Se junta gente, rompen cosas, y todo eso. Lo cierto es que toda la serie es un pelín simple (podría resumirse en »Daredevil le tira ninjas encima a los demás superhéroes») pero, despues de años y años de ver a Lobezno derribando montañas de ninjas sin inmutarse, la Mano ya no es algo que justifique todo este desaguisado.

Nº4

Justice League- Generation Lost


Se vendió como el regreso del «Bwahahaha», el retorno de la Liga de la Justicia de Giffen/deMatteis, pero en realidad esto no tiene mucho que ver. Es cierto que Booster, Fuego y Hielo vuelven a estar juntos, pero el guionista es Judd Winnick y la serie se toma demasiado en serio. Para resumir rápido de que va esto, diré que a finales de los 80 la Liga de la Justicia fue «apadrinada» por un millonario llamado Maxwell Lord. Sin embargo, 20 años después Max se volvió loco y mató a bastante gente. La premisa de la serie se basa básicamente en perseguir a Max para que rinda cuentas, pero la serie acaba siendo algo parecido a juntar a la mayor parte del reparto de Friends para hacer una serie en la que se persigue a Joey por el asesinato de Chandler.
Un despropósito.

Nº3

Superman


Joe Straczynski es el creador de Babylon 5, de Rising Stars y de una etapa de Spiderman que, de haber durado menos, habría sido bastante bien recordada. Por eso, cuando nos enteramos de que iba a hacer Superman, tratamos de darle un voto de confianza, hacer borrón y cuenta nueva y todo eso. Pues no.
Resulta que su etapa en Superman se basó en que el tío trataba de recuperar su contacto con la realidad a base de andar por EEUU. El tío se dedica simplemente a caminar, no a volar. Va por ahí, saluda a la gente, habla con ellos, sigue su camino… Supuestamente está intentando encontrarse a si mismo, reconectar con la humanidad o alguna gaita así. Han sido cosa de 6 o 7 números en los que Superman sólo ha andado, se ha encargado de los alienígenas ilegales infiltrados en EEUU y cosas así, ha roto cosas, etcétera. Y fín, porque Straczysnki abandonó la serie para dedicarse en exclusiva a la realización de novelas gráficas, con lo que su etapa se convirtió en una decepción demasiado grande; ¿realmente iba a pasar «algo» o la idea del bueno de Joe era contarnos los paseos de Superman, sin ningún tipo de segunda intención?

Nº2

X-men: Curse of the Mutants


Mientras que casi todo el resto de esta lista esta basada más en decepciones que en la verdadera mala calidad del producto, esta saga realmente es mala a rabiar. Se vendió como la nueva serie de X-men, un nuevo número uno que haría que Marvel lo petara. Pues no. Curse of the Mutants es una historia de seis números en la que los mutantes se enfrentan a los vampiros. Hasta ahí nada nuevo; ya en los 80 la Patrulla X se enfrentó a Drácula, un Drácula aristocrático con su capa negra, bigote diabólico y… Pues no, ahí empieza lo nuevo. Drácula ahora parece una pesadilla de Dragqueen con la piel morada, sus vampiros ahora se dividen en varias tribus de distintas formas al más puro estilo «Vampiro: La Mascarada» y, para colmo de males, la historia empieza con que el advenedizo de su hijo se lo carga y le arrebata el trono de Príncipe de las Tinieblas. El resto es todo bastante simple, vampiros atacan, chupan sangre, el absurdo de siempre.

Nº1

Batman


Pues sí, en el número uno nos encontramos a un tipo que ha demostrado saber escribir, junto a un equipo de dibujantes que han demostrado saber dibujar. Y lo demuestran en esta serie limitada. El problema es que Grant Morrison, el guionista, hace bastante que perdió el norte. Para entendernos, «Batman: El retorno de Bruce Wayne» cuenta como, tras acabar abandonado en la prehistoria en Final Crisis, Bruce acaba amnésico y tratando de sobrevivir como puede en un entorno hostil. A lo largo de los seis números de los que consta la serie, Wayne va saltando de época en época mientras va recuperando su memoria y dejando su huella en las distintas épocas, dándole a Batman un pasado enraizado a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Es cierto que Final Crisis fue un horror, que Batman & Robin ha tenido tramas previsibles y pueriles,  pero en el fondo seguimos esperando que Morrison vuelva a ser ese gran guionista de antes, ése que se nos perdió en los 90. En su etapa de Batman, Grant ha tratado de legitimar todos sus cómics de infancia, cogiendo las disparatadas ideas del batman de los años 50/60 y tratando de actualizarlas para los nuevos tiempos. Ésto parece haberle entusiasmado a gran parte de la crítica, que aplaude encantada de la vida cada una de sus extravagantes (y nostálgicas) ocurrencias, pero se le ve el plumero. «Batman: El retorno de Bruce Wayne» es sólo una excusa de Morrison para enseñarnos el Batman cavernícola, el Batman Solomon Kane, el Batman cowboy… El Batman de Morrison es completamente plano, sólo existe con un objetivo, no tiene personalidad alguna. Supongo que Morrison es de los que opina que Bruce Wayne murió en el callejón del crimen y todo eso, con lo que su Batman es totalmente árido, y exige la presencia de secundarios como Damien para solucionar esa falta.
Morrison debería fijarse un poco más en que todas las historias de detectives (desde Sherlock Holmes a Poirot o el mismo Phillip Marlowe) se caracterizan por un protagonista con una fuerte personalidad, rasgo que tiene en común con la mayor parte del género de superhéroes.

Y lo que más rabia da es saber que Morrison, si quisiera, podría hacerlo mucho mejor.

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