Seguimos donde los dejamos ayer. La llamada primera familia de Marvel tampoco se está librando de esta corrupción que asola a la editorial. No es solo que ya se anuncie que uno de los miembros de los 4 Fantásticos vaya a morir y ellos dejen de ser cuatro como se anuncia en sus portadas… igual que sucedió en 1993.

Al  igual que en aquella etapa, hayamos presenciado el regreso de Nathaniel Richards, la aparición de un Franklin adulto venido del futuro o que Ben Grimm descubra una forma de volverse humano de forma ocasional. Es que recientemente, en la miniserie de Spiderman y los 4 Fantásticos hemos podido asistir al regreso triunfal de Kristoff Bernard, con visionado nostálgico del álbum de fotos familiar de la época en la que podemos ver incluso al pobre Scott Lang, al a futura Stature de los Young Avengers o incluso al falso Boris. La sombra de Tom DeFalco es alargada…

Nuestro entrañable amigo y vecino Spider-Man tampoco se ha librado de las garras de esta silenciosa invasión. En las páginas de la miniserie de Carnage/Matanza hemos visto recientemente como lo que parecía un simple altercado en la calle se convertía en un enfrentamiento contra el Doppelgänger de Spider-Man que el Magus creó hace ya tantos años en las páginas de La Guerra del Infinito. Pero este no se encontraba en una misión de simple destrucción, trataba de rescatar a la que él consideraba su “madre”, Shriek que se encontraba en un furgón blindado junto a los restos de Matanza… Sí, nos encontramos ante una secuela encubierta de Matanza Máxima, uno de los momentos cumbres de la Marvel de los 90 a la que incluso se dignan a homenajear en una doble página en el interior del comic.

Ni siquiera el mundo de la animación es ajeno a este revival, ya que hemos podido presenciar atónitos como en la serie de televisión The Avengers: Earth’s Mightiest Heroes, el Capitán América escoge como atuendo para salir a la calle su uniforme y sobre este una cazadora de cuero marrón con insignias de los Vengadores, en la mejor tradición de la época de Bob Harras.

Pero no nos equivoquemos al pensar que este fenómeno se está dando solo en Marvel, en DC también está sucediendo aunque en menor medida. En los últimos tiempos hemos podido ver como en las páginas de las series de los Green Lanterns volvía a la carga el diabólico Superman Cyborg, que ha pasado de ser enemigo jurado de Superman a serlo de los Corps, convirtiéndose primero en Maestro de los Manhunters, en miembro de los Sinestro Corps despues y finalmente en una especie de Alpha Lantern apócrifo.

Y no ha vuelto solo, uno de sus coetáneos de los tiempos de la muerte de Superman también ha vuelto hace poco de entre los muertos. En las páginas de los Outsiders volvía a la acción el Erradicador haciendo gala de todo lo que hizo famoso al personaje… ehhhh, que era un tío violento, vamos. Y la cosa no se ha quedado así. Joseph Michael Straczynski ha tenido un amago de etapa en Wonder Woman y lo primero que ha hecho es devolverle la cazadora de cuero negro que llevo en los años 90. Por las calles de Gotham hace tiempo que merodea un nuevo Azrael armado con espadas flamígeras que solo matan a los culpables y que, atención, podría ser descendiente directo de Jesucristo.

Para completar esta serie de regresos en DC solo nos queda mencionar un par de casos más por el momento. El regreso de Parallax poseyendo a uno de los héroes clásicos de la Silver Age, esta vez al recién resucitado Barry Allen y el retorno al pasado de Roy Harper, quien después de pasarse unos cuantos años siendo Red Arrow y ocupando el lugar de su mentor en la JLA, recientemente ha retomado el nombre de Arsenal convertido en un violento vigilante sediento de venganza, adicto una vez más a las drogas y armado esta vez con un brillante brazo biónico. Cable puede haber muerto, pero su espíritu aun se encuentra entre nosotros, incluso en la distinguida competencia.

Y es que como dijo alguien sabio una vez, “Todo esto ha pasado antes y volverá a pasar”

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