Como decíamos ayer, hoy seguimos con este análisis nostálgico de una época que a algunos nos pareció la panacea que nos devolvió las ganas de seguir leyendo comics pero que viendo en retrospectiva nos hace darnos cuenta de que igual estábamos un poco enajenados.

No bastaba con remodelar a los viejos héroes. Las creaciones que habían dejado en Marvel gente como Liefeld y otros influenciados por esta estética se potenciaron al infinito. Personajes como Cable, Masacre, Maverick obtuvieron series propias, miniseries, etc. y parecían estar en todas partes, se habían convertido en las estrellas invitadas por excelencia desplazando a Lobezno. Las nuevas versiones de la clásica trinidad de los Vengadores, U.S.Agente, Maquina de Guerra y Thunderstrike no se quedaron atrás usando algunos de ellos niveles de violencia que harían enorgullecerse a Frank Castle. Nacieron unos nuevos defensores, secretos, que reclutaban a los más granado de la nueva Marvel para hacer frente a amenazas puntuales. Entre sus miembros cabe destacar a Maquina de Guerra, Masacre, Punisher, Thunderstrike…Estos no eran los Defensores que recordábamos, no señor.

Que me este centrando en Marvel, que era lo que más seguía en aquella época no significa que DC no estuviese haciendo lo propio con sus personajes. Superman y Batman murieron o quedaron lisiados y fueron reemplazados. Para Superman aparecieron cuatro candidatos a sustituirle. Un Superman-Cyborg de aspecto monstruoso, un frio y violento Superman que apalizaba a sus enemigos, un crio salido que solo pensaba en follar y ganar pasta y un tío enorme con armadura y martillo. Con Batman la cosa llego mas allá, agarraron a un secundario como Azrael y le dieron el manto del murciélago. Jean-Paul Valley se convirtió en el nuevo guardián de Gotham enfundado en una armadura repleta de armas y utilizando métodos más violentos que cuando era la mano ejecutora de San Dumas. Hal Jordan se volvió loco y se convirtió en Parallax, Flecha Verde cambio sus flechas trucadas por flechas normales y comenzó a ejecutar a sus enemigos sin compasión, su ex compañero Speedy abandono el arco y las flechas, se empezó a hacer llamar arsenal y a utilizar armas de fuego en su lucha contra el crimen. Deathstroke se convirtió en miembro de los Titanes. Wonder Woman comenzó a vestir ella también cazadoras de cuero tras ser reemplazada por una amazona más violenta. Y a liga de la Justicia Internacional desapareció, ya no había sitio para héroes simpáticos en esos años oscuros.

De pronto varias series tanto en Marvel como en DC comenzaron a llevar la palabra fuerza en sus títulos, tratando de rapiñar sin duda el éxito de X-Force. Así fue como los Vengadores Costa Oeste se convirtieron en Force Works, Franklin Richards comenzó a liderar a Fantastic Force, en DC nacían la Justice League Task Force y Primal Force. En Malibu comics su grupo estrella eran UltraForce e Image no se quedaba atrás con sus Cyberforce, Freak Force o Phantom Force, siempre me pregunte como nadie saco una colección titulada Forceforce o algo así. Pero todo lo bueno se acaba, y esta moda no fue una excepción.

Para mí el fin llego con Héroes Reborn, se suponía que esto sería la revolución con mayúsculas. Traer de vuelta a Marvel a las superestrellas de Image para que durante un año se encargasen de Iron Man, Capitán América, Los Vengadores y Los 4 Fantásticos. Pero al final de tanto estirar la cuerda esta acabo rompiéndose. Las ventas no acompañaron del todo, a Liefeld le dieron la patada a mitad del experimento y el estudio de Jim Lee tuvo que terminarlo como pudo. Poco a poco empezaron a publicarse series con un tono más clásico como los Thunderbolts y los duros personajes de los  90 comenzaron a caer en el olvido. Gente como Kurt Busiek o Mark Waid empezaron a hacer comics como los de antes, los superhéroes volvían a ser buenos tipos y sus comics ya no eran algo oscuro y siniestro, todo era luz y optimismo y no estaba mal del todo. Poco a poco fui renegando de aquella época absurda y casi volví a ser un lector de provecho. Pero no nos descuidemos, que como dice el refrán, mala hierba nunca muere, y como no tengamos cuidado… ¡Los 90 volverán!

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