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Young Avengers

Va un gay y escribe una historia. Y mete dos gays.
Si reducimos a una historia a esto, cualquiera, la que sea, nos la cargamos. En esto de los cómics de superhéroes hemos estado durante años cargando con escritores como Winnick o Hudlin que tienen que expresar su rollo reivindicativo (metiendo personajes gays en plan marysue el primero, y basura supremacista negra el segundo, cayendo en el más pueril de los racismos) a costa de las historias que van contando, y reduciendolas exactamente a frases como esa.
No es el caso de Allan Heinberg en Young Avengers.


Y es que Heinberg no era nadie. Quiero decir, era uno de los creadores de cosas tan alejadas del género (y hasta del medio) como Cinco en Familia, Sexo en Nueva York, The OC o Anatomía de Grey, con lo que uno podía esperar cualquier cosa del tipo… Cualquier cosa mala, más bien. Ninguna serie es de mi gusto, y realmente son culebrones infames o retratos del individuo totalmente superficiales y sacados de madre. Vamos, que no me parece a mi que fueran series que demostraran el buen hacer de la TV yanqui.
Y, joder, la serie se llama Young Avengers. Los protagonistas son chavalillos que se llaman cosas como Iron Lad, Hulkling, Patriot, Wiccan, Stature, Hawkeye… Eran versiones juveniles de los Vengadores de verdad, una serie que salió de la nada escrita por un tío que solo hacia culebrones. Parecía una jodida receta para el desastre.
Pues no.
Sin reventar mucho la historia os diré que Young Avengers, lejos de ser la típica paja mental que se hace uno jugando con juguetes ajenos que apenas conoce para cobrar un extra a fin de mes, es la historia mas friki que se pueda echar uno a la cara. Casi todos los personajes tienen una relación en mayor o menor medida con cosas que pasaron antes en la propia Vengadores o en series relacionadas con ella, todo viene de alguna parte, es más o menos lógico y esta todo la mar de atado. Contemporánea a la genial Runaways de Brian K Vaughan, la gente no tardó en compararla con ella, y empezar a decir que era la versión Vengadores de esa serie.
Heinberg demuestra haber leido, conocer y amar el material sobre el que se basa, y construye a partir de él tejiendo unas tramas enrevesadas que, aunque a ratos son previsibles, permiten que el lector pueda adivinarlas y no le insultan cambiando apresuradamente el final para poder sorprenderle.
Y sí, hay dos gays en la serie. Y un negro. Y un yonqui. ¿Y qué? La serie no acaba girando sobre ello, es parte de lo que le da riqueza, y es un valor añadido. Obviamente, en EEUU, habiendo como hay multitud de credos y niveles de sensibilidad social (y, para que engañarnos, hay dos paletos por persona sensata) el que haya dos personajes homosexuales y no sean el centro de la historia, les parece raro. Les parece raro que no sea un panfleto sobre los derechos civiles, les sorprende que una relación de naranjas y peras sea algo natural que no provoque ningún tipo de fricción entre los personajes de la historia, y les parece raro que el Capitán América no los encierre en Arkham Asylum en la misma celda que el Joker y Norman Osborn.La serie original alcanzó cosa de 12 números y tuvo distintas secuelas, especiales, etcétera escritas por otros autores mientras Heinberg buscaba un hueco en su agenda para continuar la historia. Realmente, todas estas secuelas son totalmente prescindibles y, aunque se dejan leer, no avanzan en absoluto la trama. La verdadera continuación directa de la serie, Avengers: The Children’s Crusade, es una serie limitada de 8 números que se ha empezado a publicar esta misma semana en EEUU. Siendo como es una serie juvenil que no insulta al lector y trata los temas que le puedan importar de forma friki y sin complejos, no puedo hacer otra cosa que recomendarla. Ya me habría gustado a mí tener esto a mis años mozos, y no la mierda infame que querían hacernos tragar con los Nuevos Guerreros…

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